¿Los agrotóxicos son teratogénicos?
Are Toxic Agricultural Chemicals Teratogenic?
Dra. Marta Ascurra1
En teratología, cualquier sustancia, organismo,
agente físico o estado de deficiencia que estando presente
durante la vida embrionaria o fetal, sea capaz de
producir una alteración en la estructura o función de la
descendencia, es considerado un teratógeno. El daño
sobre la reproducción abarca los abortos espontáneos,
mortinatos y retardo del crecimiento intrauterino, siendo éste dependiente de factores como el estadio de desarrollo,
la dosis efecto, el genotipo materno-fetal y el
mecanismo específico de cada agente (1).
Los defectos congénitos son todas aquellas anomalías
presentes en el momento del nacimiento, sean éstas de estructura o función y afectan entre el 5 al 10%
de los embarazos. El 50% de éstos es prevenible, debiendo
por tanto existir un responsable moral ante cada
caso (2).
Los agrotóxicos son insecticidas comúnmente utilizados
en la agricultura y básicamente se dividen en órganos fosforados y compuestos clorados, muchos de
los cuales han demostrado un potencial efecto teratogénico
en animales de laboratorio, induciendo anormalidades
esqueléticas y defectos del tubo neural (DTN)
(3,4).
Así, el excelente trabajo publicado en este número
sobre malformaciones congénitas sociadas a agrotóxicos
(5) no sólo nos enfrenta a un problema de salud
pública, de una posible sociación entre la exposición a
insecticidas y las malformaciones congénitas en la población
de recién nacidos del Departamento de Itapúa,
sino a una situación grave a nivel nacional. Dada ésta
por las diferentes aristas que presenta el uso indiscriminado
de sustancias entre cuyos componentes químicos
se describen reconocidos contaminantes ambientales, no sólo por su acción sobre los organismos sino por su
capacidad de fijación y bioacumulación (6-8).
En vista a la dificultad de extrapolar los estudios
llevados a cabo en animales para los humanos, a pesar
de que se cuenta con evidencias que apuntan a que
la exposición ocupacional a estos agentes puede estar
asociada a abortos espontáneos y mortinatos (9,10), y aumentar
el riesgo de malformaciones congénitas como
lo indica el trabajo de la Dra. Benítez Leite (5) y colaboradoras
y los de otros autores (3,4,11). Se hacen necesarios
estudios epidemiológicos más amplios, con un
mayor número de muestras y delineamientos precisos
que contemplen la heterogeneidad de los productos utilizados,
las variables de exposición en tiempo e intensidad,
el probable efecto sinérgico o antagónico de otros
agentes y la susceptibilidad individual a los probables
daños. Estos deben ser emprendidos por las autoridades
correspondientes de manera urgente, ya que para las
generaciones venideras o para los afectados por alguna
de estas malformaciones ninguna explicación posterior
será válida.
Como estas metodologías requieren investigaciones
de un gran número de mujeres y niños, está claro
que la comprobación de la teratogenicidad o la seguridad
de los agrotóxicos será una tarea compleja y de
difícil interpretación. Por lo que medidas de Prevención
Primaria, como el control sobre los productos y
su utilización, así como enseñar formas de protección
física y biológica a las personas del área y a las poblaciones
vecinas, deberían ser iniciadas a fin de evitar la
ocurrencia de nuevos casos, lo cual sería más económico
y eficiente, tanto desde el punto de vista financiero
como social.
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