Editorial
Helicobacter pylori: importancia para el pediatra
Helicobacter pylori: importance for the pediatricia
Prof. Dr. Antonio Arbo
Helicobacter pylori constituye uno de los patógenos bacterianos
mas comunes de la especie humana, colonizando en
forma característica a la mucosa gástrica (1). Una vez colonizado
el huésped, la mucosa gástrica experimenta una infección
crónica que persiste en ausencia de tratamiento indefinidamente.
Durante los últimos 15 años el papel de H. pylori en la patogénesis
de la gastritis y la enfermedad ulceropéptica en adultos
y niños ha sido dilucidado (2). Además, en la edad pediátrica la
infección por H. pylori se ha asociado en forma controvertida
a sintomatología digestiva diversa desde dolor abdominal recurrente
a dispepsia gástrica no ulcerosa (3). Por otra parte, esta
infección crónica puede resultar en cuadros patológicos diversos
en la edad adulta como linfoma gástrico, gastritis atrófica o
metaplásica y adenocarcinoma gástrico (4).
La seroprevalencia de la infección por H. pylori es alta en
países subdesarrollados estimándose que el 80% de los adultos
son positivos en comparación a prevalencias del 40-50% en
países del primer mundo (5). La adquisición de este patógeno
ocurre precozmente, calculándose en países subdesarrollados
que el 50% de los niños están colonizados antes de los 10
años (6). Una elevada proporción de estos niños permanecerán
asintomáticos cuando adultos, aún cuando la infección persista
a lo largo de la vida. Es sabido que el 10-20% de los individuos
colonizados desarrollarán enfermedad ulceropéptica en la vida
adulta, y hasta el 1% desarrollarán cáncer gástrico (7). De ahí la
importancia de cualquier información referente a este patógeno
bacteriano en la población pediátrica de nuestro país.
En el estudio de Zacur y col publicado en el presente
número de la revista Pediatría basado en el análisis
de biopsias gástricas tomadas durante procedimiento
endoscópico bajo diversas indicaciones, se constató que el
15% de los pacientes presentaban un cuadro histopatológico
compatible con infección por H. pylori, no encontrándose
ningún caso en el grupo etario menor de 7 años. El estudio
fue de naturaleza retrospectiva, donde en más de la mitad de
los casos, el motivo de la endoscopía digestiva alta (EDA)
no fue la consideración de H. pylori (ej, enfermedad celiaca,
hematemesis); es probable que la mayor parte de los pacientes
menores de 7 años tenían la sospecha de enfermedad celiaca,
lo cual hace que por esta situación no se hayan detectado en
el grupo etario antes mencionado. Por otra parte, el material
obtenido solo se sometió a estudio histológico, obviándose
cultivo, o métodos más sensibles como la prueba rápida de
ureasa o la reacción de polimerasa en cadena en el material
tisular (8). Debe destacarse que a diferencia de la edad adulta,en los niños los cambios histológicos son menos frecuentes.
Métodos no invasivos, como la detección de anticuerpos
específicos en suero frente a la bacteria, la prueba de C13 urea
en la respiración, o la detección de antígeno de H. pylori en
materia fecal (9, 10) podrían haber contribuído en un mejor
conocimiento de la prevalencia de la infección por H. pylori
en nuestro país.
Que hacer cuando se detecta H. pylori? Una vez colonizado
el individuo, es probable que el patógeno persista de por
vida (11). Aún, existe controversia si un paciente menor de 5
años colonizado por H. pylori pero sin evidencia de daño de
la mucosa digestiva requiere tratamiento. Sin embargo, las
recomendaciones actuales sugieren que el escrutinio de este
patógeno en la edad pediátrica sea más insistente y tratar a
aquellos niños con evidencia de infección. El H. pylori puede ser
erradicado con una combinación de tratamiento antimicrobiano
y de un inhibidor de bomba de protones (Tabla 1) pero ningún
esquema es 100% efectivo. La complejidad del esquema
terapéutico en cuanto a múltiples medicamentos, múltiples
dosis por día, y el tiempo de duración contribuyen a la mala
adherencia al tratamiento y a un incremento en la resistencia a
los antimicrobianos (12).
Tabla. Tratamiento recomendado para Helicobacter pylori:
Posición de la Sociedad Estadounidense de Gastroenterología
Pediátrica, Hepatología y Nutrición
Tratamientos de primera línea (cada fármaco administrado fraccionado
en dos dosis por 10/14 días)
Opción 1: Inhibidor de bomba de protones (1-2 mg mg/kg/día)
+ amoxicilina (50 mg/kg/día) + claritromicina (15 mg/kg/día)
Opción 2: Inhibidor de bomba de protones (1-2 mg mg/kg/día)
+ amoxicilina (50 mg/kg/día) + metronidazol (20 mg/kg/día)
Opción 3: Inhibidor de bomba de protones (1-2 mg mg/kg/día)
+ metronidazol (20 mg/kg/día) + claritromicina (15 mg/kg/día)
Adaptado de: Gold BD, Colletti RB, Abbott M, Czinn SJ,
Elitwar Y, Hassall E, Macarthur C, Snyder J, Sherman PM.
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