Artículo Original /
Conocimientos, actitudes y prácticas acerca del
VIH/SIDA en jóvenes de nivel medio de
educación, del área metropolitana, Paraguay
Knowledge, Attitudes, and Behavior Related to HIV/AIDS in
High-School Aged Youth in the Metropolitan Area of Asuncion,
Paraguay
Macchi ML1, Benítez Leite S1, Corvalán A2, Nuñez C3, Ortigoza D.1
1) Cátedra de Pediatría, Centro Materno Infantil. Facultad de Medicina U.N.A.
2) Estudiante del Nivel Universitario. Derecho UNA
3) Instructor Medicina de la Comunidad. Facultad de Medicina UCA
RESUMEN
Introducción: La generación actual de jóvenes es la mayor
de la historia, casi la mitad de la población mundial tiene
menos de 25 años. No han conocido un mundo sin SIDA.
Los pocos países que han logrado disminuir su prevalencia
nacional de VIH lo han hecho sobre todo inculcando comportamientos
más seguros entre los jóvenes. Objetivos: Indagar
los conocimientos, actitudes y prácticas sobre VIH/SIDA en
jóvenes estudiantes de la educación media en colegios públicos
y privados de Asunción y Lambaré, Paraguay. Material
Métodos: Investigación de diseño observacional, analítico,
prospectivo de corte transverso. Se aplicó una encuesta voluntaria,
auto administrada, a estudiantes de 1º, 2º y 3º de la
media de colegios de la capital y Lambaré, durante el mes
de agosto de 2006. Resultados: 336 encuestas analizadas,
Edad media 16 años, 52% masculinos, 48% femeninos. La
fuente de información citada con más frecuencia y la más
importante fue la escuela. 42,4% refieren relaciones sexuales,
varones: 56,5% y las mujeres en 27%. La edad media de iniciación
sexual de 14,6 años, 72% de los varones se iniciaron
sexualmente antes de los 15 años. 55% refiere utilizar preservativo
en relaciones ocasionales. 71.3% sabía donde recurrir
en situaciones de riesgo. 14 se realizaron el test para VIH,
10 de los cuales habían referido relaciones sexuales. Nivel
de conocimientos en general bajo e inconsistente.
Conclusión: Los resultados revelan jóvenes en situación de riesgo de
contraer VIH/SIDA. Palabras claves: VIH/SIDA, jóvenes,
conocimientos, actitudes y prácticas, Paraguay.
SUMMARY
Introduction: The current generation of youths is the
largest in history; almost half of the world’s population are
less than 25 years of age. They have never known a worldwithout AIDS. The few countries that have achieved a reduction
in the prevalence of HIV have done so above all by
inducing young people to practice safe behavior. Objectives:
Determine the HIV/AIDS related knowledge, attitudes, and
practices of high-school aged students in public and private
secondary schools of the cities of Asuncion and Lambare,
Paraguay. Material and Methods: The study is prospective,
analytical, cross-sectional, and observational. A self-administered
voluntary survey was given to students of the 1st-, 2d-,
and 3d-year students (corresponding to grades 10, 11, and 12)
of the mean of the high schools in Asuncion and Lambare
during the month of August, 2006. Results: A total of 336
surveys were analyzed; the mean age of respondents was 16
years-of-age, and 48 percent were female. The source of information
cited most often by respondents, and the one they
rated most important, was their school. Of the respondents,
42% reported having sexual relations, including 56.5% of
the males and 27% of the females. The mean age of first intercourse
was 14.6 years, with 72% of the males reporting
that they first experienced intercourse before 15 years of age.
Overall, 55% reported using prophylactics during casual
sex, and 71.3% knew what to do in risk situations. Fourteen
had had a test for HIV, 10 of whom had also reported having
sexual relations. The level of knowledge was generally low
and inconsistent.
Conclusion: The results show that young
people are at risk if contracting HIV/AIDS. Key words: HIV;
adolescent health; health knowledge, attitudes, practice; safe sex, Paraguay.
INTRODUCCIÓN
Desde que los primeros casos del Síndrome de Inmunodeficiencia
Adquirida (SIDA) se han reportado en
1981, la infección con el Virus de la Inmunodeficiencia
Humana (VIH) ha crecido en proporciones pandémicasresultando en una estimación actual de 65 millones de
infecciones y 25 millones de muertes. Durante el 2005
solamente, se ha estimado que 2.8 millones de personas
murieron de SIDA, 4.1 millones de nuevos infectados y
38.6 millones viviendo con VIH (1).
Un total de 39.5 millones de personas vivían con el
VIH en el 2006, incluyendo los 3.4 millones de adultos
y niños infectados por el VIH estimados en el mismo
año, 400.000 más que en 2004. Entre los de 15 años
o más, los jóvenes representaron el 40% de las nuevas
infecciones contraídas en el 2006 (2).
El crecimiento constante de la epidemia de SIDA se
sustenta más que en las deficiencias de las estrategias de
prevención, en la incapacidad del mundo para aplicar los
instrumentos altamente eficaces de que dispone con miras
a contener la propagación del VIH; muchos de los responsables
de formular políticas se niegan a poner en marcha
medidas cuya eficacia ha quedado demostrada. El hecho
que el mundo no sea capaz de hacer llegar los métodos
de prevención de reconocida eficacia a las personas que
lo necesitan supone desaprovechar una gran oportunidad.
Ampliar las estrategias de prevención disponibles en 125
países de ingresos bajos y medianos evitaría, según las estimaciones,
28 millones de nuevas infecciones por el VIH
entre 2005 y 2015, más de la mitad de las nuevas infecciones
que se prevé se produzca durante ese periodo, y representaría
un ahorro de 24.000 millones de dólares americanos,
en gastos asociados al tratamiento. Combinando
el tratamiento con esfuerzos efectivos de prevención se
podría reducir dramáticamente los recursos necesarios
para el tratamiento, en el largo plazo. Los esfuerzos para
ampliar rápidamente y sostener el acceso al tratamiento
antiretroviral se verán debilitados si no se rompe el ciclo
de las nuevas infecciones por VIH. Cada vez se reconoce
más que para ir por delante de la epidemia deben ampliarse
e intensificarse los esfuerzos de prevención (2-4).
Todas las estrategias deben reconocer que la prevención
y el tratamiento del VIH están interrelacionados
y que ambos deben acelerarse simultáneamente.
El SIDA requiere una respuesta inteligente, rotunda y
excepcional. Los esfuerzos descoordinados o los que
ofrecen sólo soluciones parciales no reducirán significativamente
el número de nuevas infecciones; disminuir
y contener urgentemente la propagación de esta
epidemia mundial requiere el acceso universal a la
prevención, tratamiento y apoyo juntos. Si el mundo
se moviliza de esta forma para ampliar simultánea y dinámicamente
la prevención, tratamiento y atención del
VIH, se podría lograr un auténtico criterio integral para
abordar el SIDA, que frene la epidemia e invierta su
curso (5,6). Sin esta respuesta se prevé 45 millones de
nuevos casos para el 2010. Los análisis de las intervenciones
de prevención destinadas a estimular cambios en
el comportamiento demuestran que dichos programas
reducen la frecuencia de los comportamientos sexualesde riesgo (3,7,8). Los programas orientados a inducir
cambios de comportamiento suelen incluir información
básica sobre el virus, evaluación del riesgo personal,
asesoramiento del desarrollo de aptitudes tales como la
capacidad para negociar el uso del preservativo con las
parejas sexuales, acceso a preservativos y otras tecnologías
de prevención. Estos programas constituyen las
intervenciones de prevención más rentables y un elemento
básico de todo programa nacional de prevención
de VIH. Los programas públicos de educación y sensibilización
dirigidos a la población general son fundamentales
en toda respuesta firme al VIH (3).
La generación actual de jóvenes es la mayor de la
historia: casi la mitad de la población tiene menos de 25
años. No han conocido un mundo sin SIDA (9).
Los jóvenes de 15 a 24 años son los más amenazados –mundialmente representan la mitad de los nuevos
casos de VIH- el futuro de la epidemia tomará forma a
partir de los actos de esos jóvenes. Los pocos países que
han logrado disminuir la prevalencia nacional del VIH
lo han hecho sobre todo inculcando comportamientos
más seguros entre los jóvenes. Una variedad de factores
sitúa a los jóvenes en el centro de la vulnerabilidad al
VIH. Entre ellos figuran la falta de información, educación
y servicios sobre el VIH, los riesgos que muchos
tienen que correr para sobrevivir, y los riesgos que
acompañan a la experimentación y la curiosidad de los
adolescentes. Riesgo elevado y vulnerabilidad elevada
por inicio sexual precoz, las diferencias por razón de
sexos, los consumidores jóvenes de drogas intravenosas
corren un riesgo especial, porque pueden no tener el
conocimiento ni las aptitudes para protegerse de la infección
por un equipo de inyección contaminado (10).
Brasil fue uno de los países más tempranamente afectados
por la epidemia de SIDA. Después del primer caso
reportado en 1982, en 1990 se estimaba que Brasil tendría
1.200.000 casos de infección por VIH, sin embargo una
estimación reciente (2002) reduce a menos de 600.000
los casos de infección. Los resultados de la respuesta
del Brasil frente a la epidemia se pueden resumir en
interacción entre estado y sociedad. De una manera
importante la epidemia de VIH/SIDA en el Brasil ha
contribuido a fortalecer sustancialmente las instituciones
democráticas, a un mayor reconocimiento de los
brasileños como ciudadanos, y a abrir un debate sobre
la ética y la atención nacional a la salud (11).
El conocimiento y la información son las primeras
líneas de defensa para los jóvenes, sin embargo el acceso
a la educación sobre SIDA está lejos de ser universal, en
América Latina y el Caribe sólo 4% y 38% de los jóvenes
no escolarizados y escolarizados respectivamente
tienen acceso a la educación sobre prevención. En la región
la epidemia está bien consolidada y asume muchas
facetas dada la diversidad en los patrones demográficos
y de desarrollo de los países de la región, por lo cual existe el peligro que se propague de forma rápida en ausencia
de respuestas nacionales eficaces (12).
En Paraguay unas 13.000 (6200-41000) personas
vivían con el VIH a final de 2005. Los varones constituyen
la mayoría de los casos de SIDA, la exposición
a equipos de inyección no estériles y las relaciones
sexuales sin protección, entre varones, son los principales
modos de transmisión del virus (13).
Pocas fuentes proveen información acerca de VIH/
SIDA en Paraguay. En 1992 una investigación prenatal a
mujeres embarazadas no detectó infección por VIH. Por el
2001 la prevalencia en mujeres embarazadas estaba por debajo
de 1%. Estudios en trabajadores del sexo comercial en
Asunción, entre 1987 y 1990, hallaron 0.1% de infectadas
por VIH, y 0,17% de donantes de sangre, en un estudio no
publicado del Banco Mundial en el 2001, esta misma vigilancia
indicó que 1% de los exámenes voluntarios hechos en
reclutas militares y 15% de exámenes voluntarios en Usuarios
de Drogas Intravenosas (UDIs) fueron positivos para el
VIH. Estos números sugieren que la epidemia es más seria
que lo que había sido reconocido y que está concentrada en
UDIs más que en población general heterosexual y hombres
que tienen sexo con hombre (HSH), como la estadística
oficial lo indica. Paradójicamente, mientras solamente
15% de las mujeres de 15 a 45 años conocía dos o más vías
para prevenir la infección por VIH, cerca del 80% en este
grupo de edad reportaron haber usado condón durante su
más reciente relación riesgosa (14).
En Paraguay se han notificado 1160 casos de
SIDA desde 1986 hasta abril 2005. Están registrados
2856 VIH positivos. El crecimiento es constante, sin
aceleraciones (15).
La mayor proporción de personas afectadas tiene
entre 25 y 49 años (81.1%). La tendencia es el aumento
de casos en las fajas etareas más jóvenes, con 32.2% de
los casos registrados entre los 15 y 24 años (un tercio del
total). Los menores de 15 años registran el 14.65% del
total, para ambos sexos. La incidencia se mantiene creciente
en forma sostenida, con predominio masculino,
mayor en zonas urbanas, y con afectación de personas
pertenecientes a grupos etáreos jóvenes, en ambos sexos.
La epidemia tiende a ser femenina, en población cada
vez más joven, y a abarcar áreas geográficas del interior
del país. El conocimiento general no revela pautas de
prevención y protección firmemente establecidas (15).
Se calcula en 20 mil los casos no registrados, sin embargo
se reconoce que podría haber un sub registro del 80
por ciento, el más alto en América Latina (16,17).
En el país existe poca información sobre conocimientos,
actitudes y prácticas de los jóvenes frente al
VIH/SIDA, con la percepción que los programas de
prevención no tienen la fuerza que debieran en el momento
actual, se considera necesario investigaciones
que permitan conocer el estado de los conocimientos,
actitudes y prácticas en grupos vulnerables para definirpolíticas adecuadas que integren globalmente las áreas
de prevención, tratamiento y atención al VIH/SIDA.
OBJETIVO
Indagar los conocimientos, actitudes y prácticas sobre
el VIH/SIDA en jóvenes estudiantes del primero, segundo
y tercer año de la educación media en colegios públicos
y privados de la ciudad de Asunción y Lambaré.
MATERIAL Y MÉTODOS
Diseño observacional, analítico, prospectivo, de
corte transverso.
En horario de clases se aplicó un cuestionario auto
administrado en forma anónima a estudiantes de la
educación media en seis colegios capitalinos durante el
mes de agosto del 2006.
Criterio de inclusión: alumnos que aceptaron responder
la encuesta en forma anónima.
Criterio de exclusión: alumnos que no aceptaron
responder el cuestionario, que no se encontraban en el
momento de la toma de datos, y sujetos que no respondieron
más de la mitad de los puntos contenidos en el
cuestionario.
Instrumento: la encuesta se basó en un instrumento
ya elaborado (18) que adopta la modalidad de un
cuestionario voluntario y anónimo, integrado por siete
puntos, destinado a relevar información de diferentes
niveles del conocimiento y de actitudes. En su estructura
el cuestionario tiene el eje A destinado a establecer
un perfil familiar y contextual del sujeto. La condición
de anonimato posibilita respuestas más ajustadas a los
hechos y al modo en que se piensa y se actúa.
El eje B interroga respecto de la “fuente” sobre la
que se ha recibido información sobre VIH / SIDA. Se
han propuesto quince posibilidades y la consigna se ha
redactado de modo que se deben seleccionar cinco posibilidades
siguiendo una jerarquía decreciente. Esta modalidad
de “elección jerarquizada” permite, en el análisis
posterior, establecer una ponderación de fuentes, destacando
las vías fundamentales para la transmisión de la
información y aquéllas que no resultan relevantes.
El eje C revela respecto de las posibilidades de prevención,
las conductas preventivas efectivamente ejercidas
y la etapa y el sujeto de iniciación genital.
El eje D indaga respecto a posibles representaciones
del sujeto vinculadas con el VIH / SIDA. Se ha propuesto
en la consigna la selección de 5 posibilidades
sobre 18 posibles. Esta modalidad de elección permitirá
discriminar las representaciones significativas y
descartar aquéllas que no lo son.
El eje E indaga respecto de una conducta eventual
en el caso de una posible situación de riesgo, al tiempo
que releva el nivel de conocimiento operativo del quedisponen los sujetos “en situación”.
El eje F indaga específicamente el comportamiento
establecido respecto al uso del preservativo, más allá
del nivel de conocimiento.
El eje G, está conformado por 22 afirmaciones,
pondera la relevancia de cuatro categorías, en los acuerdos
y desacuerdos de los sujetos.
Entrada de datos y procesamiento estadístico:
Los datos fueron almacenados en una base de datos
informatizada (EpiInfo 6.0), y fueron sometidos a análisis
descriptivo. Se realizó tabulación cruzada y pruebas
de chi2. Se aceptó significativa la prueba con valor
p<0,05 y un nivel de confianza del 95%.
Consideraciones éticas:
A través de una nota se solicitó permiso a directivos
del colegio asegurando el anonimato del mismo, y el compromiso
de devolverles los resultados de la investigación y
a través de una charla educativa dirigida a los estudiantes.
RESULTADOS
Se distribuyeron 353 cuestionarios y se analizaron
336 cuestionarios administrados a jóvenes en 6 colegios.
17 cuestionarios se desecharon por estar incompletos
en más de la mitad de los ítems. Los diferentes
(n) que se detallan a continuación, expresan que en algunas
preguntas las respuestas estaban vacías.

Figura 1: Distribución porcentual de los sujetos encuestados
según colegio.

Figura 2: Frecuencia de la fuente sobre la que ha recibido
información sobre VIH/SIDA
Perfil familiar y contextual:
Del total de la muestra correspondió a colegios privados
(2) el 29%(98/336) y 71%(238 /336) a colegios
públicos (4). La frecuencia de participantes por cada
colegio se observa en la fig. 1
La edad media fue de 16 años. Rango 14-25años.
La edad hasta 19 años fue el 95%(316/336).
El 52% (172/333) correspondió al sexo masculino
y el 48% (161/333) al femenino. El 70,4%(235/334) refirió
vivir con padre, madre y hermanos. Con la madre
el 15%(50/334), con el padre el 2,7%(9/334); con la
abuela el 1,5%(5/334), con su pareja el 2,4%(8/334) y
otros el 8,1%(27/334).
Refirió ser soltero el 87%(286/329); Casado el
1,8%(6/329) y en pareja el 11,2% (37/329)
Fuentes de información
El colegio fue la fuente de información más citada
179/336 y de éstos el 47% (84/179) refirió en primer lugar
en orden de importancia. La siguiente fuente de información
más citada fue “Charla con amigos” 123/336
y en orden de importancia refirieron como primer lugar
el 20,3%(25/123); la TV 113/336 y de este grupo
como fuente de información más importante lo refirió
el 8,8%(10/113)(fig.2 y 3).
Iniciación sexual y conductas preventivas
El 42,4%(139/328) dijo que ya tuvo relaciones
sexuales; el 43,9% (144/328) expresó no haber tenido
relaciones sexuales y el 13,7% (45/328) no quiso contestar.
En relación al género los varones dijeron haber
tenido relaciones en el 56,5% (95/168) y las mujeres el
27%(42/157) p<0,0000001
Dijeron tener relaciones sexuales el 30%(29/96) de
los alumnos de colegios privados y el 47%(110/232) de
los alumnos de colegios públicos p<0,01.
La edad media de iniciación sexual fue 14,6 años,
rango entre 9 y 20 años. Moda 15 años. La diferenciación
por sexo se indica en la Tabla 1.
Tabla 1: Edad de inicio de las relaciones sexuales en
relación al género


Figura 3: Frecuencia de las fuentes que dieron mayor
información según orden de importancia

Figura 4: Frecuencia sobre las respuestas en relación
al uso de preservativos
Las primeras relaciones sexuales tuvo con el novio/a
el 54,6% (89/163); con amigo/a el 25,8% (42/163); con
un familiar el 4,9%(8/163) y otro el 14,7%(24/163)
Al indagar sobre los criterios que tiene en relación
a la protección que ofrece el preservativo con el
VIH las respuestas se dividieron de la siguiente manera:
No protege expresó el 9,5%(31/328); Protege el
16,5%(54/328); No siempre protege el 56,7%(186/328);
No sabe el 17,4% (57/328) “Usar preservativos en relaciones sexuales con
personas conocidas ocasionalmente” las respuestas estuvieron
expresadas de la siguiente manera: No protege
expresó el 17,4%(24/325); protege el 28,3%(92/325);
No siempre protege el 42,8% (139/325); no sabe el
21,5% (70/325). Entre ambas preguntas, las respuestas
presentan similitud y la asociación es estadísticamente
significativa P<00000000
En la Fig. 4 se observa las respuestas que dieron en
relación a la utilización de preservativos con personas
conocidas ocasionalmente.
Conducta ante una situación de riesgo:
No le ofrecieron hacer el test para el VIH al
91,7%(287/313) y si le ofrecieron al 8,3%(26/313). El
4,5% (14/313) dijo que se hizo el test para el VIH y
nunca el 95.5%(299/313) Ver fig.6.
De los sujetos que se hicieron el test para el VIH 71%
(10/14) tuvieron relaciones sexuales, y el 28% (4/14) de
los que se hicieron el test para el VIH fueron sujetos que

Figura 5: Diferencias entre el ofrecimiento para realizar
el test y los que se hicieron el test para el VIH.

Figura 6: Frecuencias de respuestas ante una situación
de riesgo.
en sus respuestas prefirieron no contestar p<0,005
En la Fig. 6 se observa las respuestas dadas en caso
de pasar por una situación de riesgo en la que fuera
posible la exposición con el VIH.
Comportamiento respecto al uso de preservativo,
más allá del conocimiento.
Le cuesta plantearlo, pero prefiere tener la relación
con preservativo y estar tranquilo después, 71,3%
(201/282); no sabe como decirlo 6% (17/282); sabe
que debería usarlo pero no siempre lo hace el 14.5%
(41/282); y en el momento se olvida, y no piensa en eso
el 8.2% (23/282)
Relevancia de los conocimientos, acuerdos y
desacuerdos de los sujetos.
La ponderación de acuerdo a diferentes categorías
(conocimiento de la enfermedad, vías de transmisión/
prevención, creencias o concepciones, nivel de información)
expresada en acuerdos o desacuerdos de los
sujetos se exponen en la Tabla 2 al 5.
Al comparar la creencia con que se contaba con
una vacuna eficiente los estudiantes del colegio privado
lo afirmaron en un 16% (13/86) y los del colegio público
en un 35% (73/86) estas diferencias fueron significativas
p<0,003.
Representaciones significativas
En la figura 7 se observa las palabras que más relacionaron
con el VIH/SIDA. De las 18 opciones que
tuvieron sólo se muestra las más nombradas.



Figura 7: Frecuencia de las palabras que más relacionaron
con el VIH/SIDA.
DISCUSIÓN
En países donde el VIH está concentrado entre trabajadores
del sexo, usuarios de drogas intravenosas,
hombres que tienen sexo con hombres, como sucede en
el Paraguay, las conductas de riesgo comienzan durante
la adolescencia, y gran proporción de esta población de
riesgo son menores de 25 años. En países con epidemias
generalizadas también los jóvenes se hallan en el
centro de las mismas (19).
La vasta mayoría de los mismos permanece sin información
acerca del sexo y de las infecciones transmitidas
sexualmente (ITS). Aunque una mayoría ha oído
hablar del SIDA muchos no saben como se expande y


no creen estar en riesgo. Aquellos jóvenes que conocen
algo acerca del VIH a menudo no se protegen a sí mismos
pues carecen de habilidades o medios para adoptar
conductas seguras (19,20).
En América Latina y el Caribe la población entre los
10 y 24 años de edad alcanzó 155 millones en el año
2000, lo cual representa alrededor de un tercio de la población
total de la región. En esta región muchos jóvenes
están teniendo relaciones sexuales, a menudo sin protección,
lo cual los coloca en riesgo de embarazos no deseados,
abortos inseguros, e infección con enfermedades de
transmisión sexual, incluyendo el VIH (21).
Retrasando la edad de inicio de relaciones sexuales
los jóvenes pueden protegerse de la infección. Los adolescentes que inician su actividad sexual a edad
temprana tiene mayor riesgo de infectarse con el VIH;
investigaciones en diferentes países ha mostrado que
los adolescentes que inician su actividad sexual muy
jóvenes tienen mayor probabilidad de tener sexo con
parejas con elevado riesgo, múltiples parejas, y menor
probabilidad de utilizar condones (19).
En América Latina y el Caribe la edad de la primera
relación sexual es significativamente más baja
para los hombres que para las mujeres. En general la
experiencia sexual se inicia antes en los varones que en
las mujeres, con un cuarto a tres cuarto de los varones
iniciando sus relaciones sexuales antes de los 15 años (22).
En la CAPSR’ 02 (Conocimientos, Actitudes y
Prácticas en Salud Reproductiva) en Adolescentes no
escolarizados de zonas vulnerables del Área Metropolitana,
Asunción, Paraguay, 2002 que incluyó adolescentes
femeninos y masculinos de 12 a 19 años de edad
(universo: 320), se reporta que el 45.9% había iniciado
vida sexual activa. La edad de inicio entre los 8 y
los 13 años fue en 30% de los encuestados, de estos el
8.2% lo hizo antes de los 11 años, 58.3% fueron varones
y 41.7% mujeres. El 71% de todos los encuestados
manifestaron haberse iniciado sexualmente antes de los
15 años esto es igual a 7 de cada 10 adolescentes quienes
tuvieron su primera relación coital antes de los 15
años (23).
En esta investigación se dan resultados similares.
La edad media de inicio fue de 14.6 años, con rango
de 9 a 20 años. El 57% de los varones y 27% de las
mujeres afirmaron tener relaciones sexuales, 30% de
los alumnos de colegios privados y el 47% de los estudiantes
de colegios públicos. Los varones iniciaron las
relaciones sexuales más temprano que las mujeres. El
72% de los varones que refieren relaciones sexuales las
iniciaron a los 15 años o antes. El riesgo de infección
por el VIH entre los jóvenes se halla directamente relacionado
con la edad de inicio de la actividad sexual.
Estos hallazgos los sitúan en riesgo para la adquisición
de infecciones de transmisión sexual, entre ellas VIH/
SIDA.
El conocimiento y la información son las primeras
líneas de defensa para los jóvenes, algunos países han
adoptado medidas atrevidas para abordar las necesidades
de información sobre VIH/SIDA, pero esta educación
sigue estando lejos de ser universal. En África
Subsahariana sólo el 8% de los jóvenes no escolarizados
y un número ligeramente superior de jóvenes escolarizados
tiene acceso a la educación sobre prevención.
Las cifras equivalentes para Europa Oriental y Asia
Central son de 3% para los jóvenes no escolarizados y
del 40% para los escolarizados, mientras que en el Caribe
y América Latina son del 4 y 38% respectivamente.
Un estudio global demostró que 44 de los 107 países
no incluían el SIDA en los programas escolares.
No es de extrañar que los datos de 20 países con
alta prevalencia revelen que a pesar que la mayoría de
los jóvenes ha oído hablar sobre VIH/SIDA, la mayor
parte es incapaz de reconocer tres ideas erróneas acerca
de VIH ni de identificar dos métodos de prevención
(23,24).
La presente investigación revela que existe un nivel
de comprensión superficial y de manera general,
una cierta, desinformación conceptual.
En la ponderación sobre creencias o concepciones
se ha hallado porcentajes muy elevados de conocimientos
inadecuados.
Con relación a la prevención y vías de transmisión, se ha detectado un elevado nivel de conocimiento con
respecto a la transmisión sexual y a través de jeringas
(97%), y por vía de transfusión (94%). Por otro lado,
un porcentaje elevado que va del 23 al 38% ignora otras
vías de contagio como la del contacto buco-genital, la
transmisión vertical, y afirman en un 38% que el beso
profundo puede transmitir el VIH. Con estos datos se
concluye que los conocimientos no tienen consistencia,
y debe llamar la atención sobre los contenidos de los
programas educativos formales pues estos conocimientos
científicamente comprobados deben transmitirse
fundamentalmente en el ámbito escolar.
La presencia de la escuela como promotora de
la educación sexual se evidencia en esta investigación
como la fuente de información citada con mayor
frecuencia y en primer lugar, seguida por charla con
amigos y la televisión. En las estrategias de educación
volcadas a la educación sexual en los adolescentes es
importante considerar su red de relaciones y abarcar no
solamente profesores, grupos de pares, profesionales
de la salud como fuentes de información y diálogo, sino
también los padres, las madres y otros miembros de la
familia. Los profesionales de la salud y los profesores
deberían ser capacitados para que sus intervenciones no
se centren en el modelo biológico y puedan iniciar discusiones,
estimular reflexiones acerca de la sexualidad
en una dimensión socialmente construida contemplando
sus perspectivas físicas, psicológicas, emocionales,
culturales y sociales, evitando un reduccionismo biológico
con la intención de una promoción integral de la
salud del adolescente (25).
Los medios de comunicación desempeñan un papel
importante en el fomento de la sensibilidad y la difusión
de conocimientos acerca del VIH, y por consiguiente,
en la prevención de la infección (13). Los medios de
comunicación son cada vez más importantes en la vida
de los jóvenes. En muchos países representan causes
excelentes a través de los cuales se difunden mensajes
de prevención de VIH. La investigación ha demostrado
que las campañas de los medios de comunicación
son más eficaces cuando se combinan con esfuerzos de
educación locales (24).
El uso del preservativo es el indicador más confiable
para definir el perfil de percepción del riesgo del
VIH en la población sexualmente activa (26).
Con respecto al comportamiento del uso del condón
en la investigación actual el 71.3% prefiere tener
relación sexual con preservativo y estar tranquilo después.
De los que dijeron tener relaciones sexuales solo
lo utiliza el 55.8% en caso de relaciones ocasionales.
No lo utilizan de modo sistemático en todas sus relaciones
sexuales, poniendo de manifiesto la vulnerabilidad
del grupo en cuanto al riesgo de infección con VIH. La
mayoría de los expertos en salud de los adolescentes
está de acuerdo en que los programas integrales de prevención del VIH – que promueven paralelamente el uso
del preservativo y el retraso del inicio de la actividad
sexual -entre quienes son sexualmente activos- constituyen
el modo más eficaz de abordar la prevención del
VIH destinada a los jóvenes (2).
En el Brasil, reconocido por el tratamiento para el
SIDA patrocinado por el gobierno para todo el país, los
esfuerzos persistentes y agresivos para prevenir nuevos
casos de infección han jugado un rol igual o mayor en
la disminución de la expansión del virus. Campañas
promoviendo el uso del condón tanto para los grupos
de riesgo como para la población general ha ayudado a
mantener estable en un 0.6% la frecuencia de VIH entre
los brasileños de 15 a 49 años desde el año 2000 (27).
“Nosotros estamos tratando en gran escala, pero estamos
haciendo concomitantemente prevención a gran escala,
debido a que lo uno sin lo otro no tiene sentido” (28).
Está visto que es importante y posible promover la
monogamia y la reducción de parejas, junto a la abstinencia
y el uso de condones. La gente es capaz de
comprender que la raíz del problema con la transmisión
de VIH es el sexo peligroso y adopta las conductas que
mejor se ciñen a sus circunstancias, por ello es responsabilidad
pública ayudar a la gente a comprender las
fortalezas y limitaciones de cada uno de los componentes,
en estrategias de prevención, y no promover uno en
detrimento de otro. Estudios prospectivos han mostrado
que el uso de condones reduce el riesgo de contagio en
80-90% cuando se usa siempre, en la vida real son usados
a menudo incorrecta o inconsistentemente, por ello,
su uso no debería ser promovido de manera que lleve a
excesos de confianza o a conductas de riesgo (29).
El retraso en el inicio de las relaciones sexuales
en los jóvenes puede protegerlos significativamente
de la infección por VIH. En áreas donde la infección
por VIH está declinando es primariamente debido
a que los jóvenes adolescentes reciben las herramientas
e incentivos para adoptar conductas más
seguras. Los jóvenes han demostrado que ellos son
capaces de tomar decisiones responsables y protegerse
a sí mismos y que pueden educar y motivar
a otros. Para que los programas de cuidado y prevención
sean efectivos los jóvenes deben ser comprometidos
en el diseño e implementación de los
mismos. La retención de los niños en las escuelas
ayuda a la protección de los mismos contra la infección
por VIH. La adolescencia temprana en edades
de 10 a 14 años, es un tiempo en el que los patrones
permanentes de conductas saludables pueden ser establecidos,
como posponer el inicio sexual que puedepuede
mitigar la expansión de VIH/SIDA. Establecer
patrones saludables desde el inicio es más fácil que
cambiar conductas riesgosas ya establecidas. Los
padres, las familias extendidas, la comunidad, las
escuelas, los pares, son claves en guiar y sostener a
los jóvenes para tomar decisiones seguras acerca de
su salud y bienestar. Los estudios han demostrado
que una conexión emocional consistente y positiva
con un adulto protector ayuda a los jóvenes a sentirse
a salvo y seguros (21).
Los gobernantes pueden contener la epidemia a
costo relativamente bajo, invirtiendo en la prevención
antes que VIH/SIDA llegue a ser un problema
significativo de salud, proveyendo a la gente, en
especial aquellas con alto riesgo de contraer infección
por VIH, con la información y el soporte que
necesitan para prevenir la infección. La prevención
del VIH, al igual que el tratamiento es para toda la
vida. En lugar de iniciativas de prevención aisladas
o de corto plazo, los programas nacionales eficaces
necesitan mantener a largo plazo las acciones de
política y programáticas fundamentales a una escala
suficiente, adaptarlas a medida que la epidemia evoluciona,
y responder a los cambios que se produzcan
en las características de la infección y los entornos
sociales (2,20).
Existe escasa información sobre la epidemia en el
Paraguay. Considerada en sus inicios baja, la epidemia
se ha transformado en una de prevalencia intermedia en
poblaciones de mayor vulnerabilidad. Urge mayor información
sobre el estado actual y acciones de prevención
que sitúe a los jóvenes en el centro de las mismas,
independientemente que las epidemias estén concentradas
en grupos de alto riego.
En esta investigación, realizada en jóvenes estudiantes
mediante una encuesta auto administrada que
se halla sujeta a la honestidad de las respuestas y a la
comprensión de las preguntas, se revela un elevado
porcentaje de iniciación sexual temprana. La escuela
es la fuente de información más importante sobre VIH/
SIDA. Las conductas preventivas, uso de condón, se da
en solo en alrededor del 50%. El nivel de conocimientos
demuestra comprensión superficial y desinformación
conceptual
conclusión
En esta investigación los jóvenes muestran escasos
conocimientos, prácticas inadecuadas de prevención y por
consiguiente riesgo de adquirir la infección por VIH.
BIBLIOGRAFIA
1. CDC. The Global HIV/AIDS Pandemic, 2006.
MMWR. 2006; 55:841-44.
2. ONUSIDA. Prevención integral del VIH. Informe sobre
la Epidemia de SIDA. Ginebra: ONUSIDA; 2006.
3. Joint United Nations Programme on HIV/AIDS
(UNAIDS). 2006 report on the global AIDS epidemic.
Geneva, Switzerland: UNAIDS;2006.
4. Salomon JA, Hogan DR, Stover J, Stanecki KA,
Walker N, Ghys PD, et al. Integrating HIV Prevention
and Treatment: From Slogans to Impact. PLoS
Med. 2005;2(1): e16.
5. ONUSIDA. OMS. Situación de la epidemia de SIDA.
Diciembre 2005. Intensificar la prevención: un camino
al acceso universal. Ginebra: OMS; 2005.
6. Stover J, Walker N, Garnett GP, Salomon JA, Stanecki
KA, Ghys PD, et al. Can we reverse the HIV/
AIDS pandemic with an expanded response? Lancet.
2002;360(9326):73-77.
7. UNAIDS. Policy Project (2004): Coverage of selected
services for HIV/AIDS prevention and care
in low and middle-income countries in 2003. Washington,
DC: UNAIDS; 2003.
8. Crepaz N. Meta analysis of high risk sexual behaviors
in person aware and anaware they are infected
with VIH in the Unites State. Implications HIV prevention
programs. J AIDS. 2005;39(4) 446-53.
9. UNFPA. Adolescents Fact Sheet, 2006. Washington:
UNFPA;2006.
10. ONUSIDA. Informe sobre la epidemia mundial de
SIDA, 2003. Ginebra: ONUSIDA; 2003.
11. Levi G, Vitoria M. Fighting against AIDS: The Brazilian
experience. AIDS. 2002;(16):2373-83.
12. Estrada JH. Modelos de Prevención en la Lucha
contra el VIH/SIDA. Acta biohetica. 2006;12(1):91-
100.
13. ONUSIDA. Situación de la Epidemia. Diciembre
2006. Ginebra: ONUSIDA; 2006.
14. García-Abreu A, Noguer I, Cowgill K. Health,
Nutrition and Population (HNP) discussion Paper.
HIV/AIDS in Latin America. The Challenges
Ahead. Washington DC: The World Bank; 2003.
15. Departamento de Vigilancia Epidemiológica. PRONASIDA.
Programa Nacional del SIDA. Asunción:
PRONASIDA; 2005.
16. Agua Buena. Asociación de Derechos Humanos.
Paraguay. Llamado a ONUSIDA, continúan las denuncias
por desabastecimiento. San José de Costa
Rica: Asociación de Derechos Humanos; 2004.
Disponible en http://www.aguabuena.org/articulos/paraguay20041205.html.
17. CEPEP. Encuesta Nacional de Demografía y Salud
Sexual y Reproductiva - ENDSSR. Asunción: CEPEP;
2004.
18. Rasseto M, Herrera M, Massa M, Ruíz A. Diseño
de un cuestionario para identificar actitudes sobre
SIDA. Enseñanza de las Ciencias. Revista de Investigación
y experiencia didáctica. 2005;23(Supl):1-
7.
19. UNAIDS/WHO. Preventing HIV/AIDS in young
people: a systematic review of the evidence from
developing countries. Geneva: WHO; 2006.
20. World Health Organization. Young people and HIV/
AIDS opportunity in crisis. New York: UNICEF;
2002.
21. Moya C. La Salud Sexual y Reproductiva en Jóvenes
de América Latina y el Caribe. Washington:
Advocates for Youth; 2002. Disponible en:
http://www/advocatesforyouth.org/publications/
factsheet/fssaludsexual/pdf.
22. Lundgren R. Protocolos de Investigación para el
Estudio de la Salud Sexual y Reproductiva de los
adolescentes y jóvenes Varones en América Latina.
Washington, DC: Organización Panamericana de la
Salud; 2000.
23. PROMESA-USAID-ICA. Conocimientos, actitudes
y prácticas en Salud Reproductiva en adolescentes
no escolarizados de zonas más vulnerables del Área
Metropolitana. CAPSR`02. Asunción: USAID;
2002.
24. ONUSIDA. Informe mundial sobre la epidemia de
SIDA 2004: el VIH y los jóvenes: la amenaza para
la juventud de hoy. Ginebra:ONUSIDA; 2004.
25. Borges AL, Izumi Nichiata LY, Schor N. Conversando
sobre sexo: a rede sociofamiliar como
base de promoção da saúde sexual e reprodutiva
de adolescentes. Rev. Latino-Am. Enfermagem.
2006;14(3):314-18.
26. Guchin Mieres M, Meré Rouco JJ. Jóvenes, sexualidad
y VIH/SIDA en Uruguay Conocer para Prevenir.
Montevideo: UNESCO; 2004.
27. Bridges E. HIV Prevention in Developing Countries.
Washignton: Advocates for Youth; 2006. Disponible
en: http://www.advocatesforyouth.org/publications/
factsheet/fshivcountries.htm
28. Okie S. “Fighting HIV- lessons from Brasil”. N
Engl J Med. 2006;354(19): 1977-81.
29. Shelton J, Halperin D, Nantulya V, Potts M, Gayle
H, Holmes K. Partner reductions is crucial for balanced “ABC” approach to HIV prevention. BMJ.
2004;328:891-93.