ARTÍCULO ORIGINAL
Manejo de la hiperbilirrubinemia neonatal por
pediatras que realizan atención inmediata del
recién nacido / Management of neonatal hyperbilirubinemia by pediatricians
providing immediate care of the newborn
Benítez-Leite S1 , Mesquita M2, Macchi ML3.
RESUMEN
Introducción: a partir de 1990 se reporta un incremento
de casos de kernicterus en recién nacidos sanos alimentados
con pecho materno exclusivamente y sin factores de riesgo
conocidos de hiperbilirrubina.
Objetivo: evaluar el conocimiento de las normas recomendadas
por la AAP sobre el manejo de la hiperbilirrubinemia
en recién nacidos de término y casi término, por parte de los
pediatras clínicos, neonatólogos y residentes en formación que
realizan atención inmediata del recién nacido.
Material y método: se aplicó una encuesta en la ciudad
de Asunción y el área metropolitana, a pediatras y neonatólogos
que realizan atención inmediata del recién nacido, y a residentes
en formación de diferentes centros de atención del área metropolitana
durante el mes de agosto del año 2004 e incluyó a
profesionales de práctica hospitalaria y privada.
Resultados: el 24,4% (31/127) eran residentes en formación;
el 38,6% (49/127) refirió haber realizado 2 o más años de
residencia en neonatología; según los años de recibido el 60%
(75/127) tenían 10 años o menos de recibido y el 41% (52/
127) tenían 10 o más años de recibido. Las respuestas correctas
en más del 80% de la población encuestada están referidas
a la recomendación de seguir con lactancia materna si está ictérico
y sin deshidratación en 92,1%(116/127); la edad en horas
del RN como el mejor criterio para interpretar los valores
de bilirrubina (Bna) en 98,4% (120/127); cuando descienda el
30% del valor inicial de bilirrubina para la suspensión de
fototerapia en RN sin ictericia hemolítica en 90,4%(104/127).
Las respuestas correctas en menos del 80% hacen relación
a la conducta ante un RN con menos de 24 horas de vida y
bilirrubina de 5,5mg/dl 28%(34/123); el control del RN ictérico
sano entre las 48-72 h del alta 57,5% (73/127); el dosaje de
bilirrubina total sola y no las fracciones 0,8%(1/126); considerar
que los primeros 4 días es el periodo de mayor riesgo de
desarrollar encefalopatía o hiperbilirrubinemia severa 14,5%
(18/124); recomendar tubos fluorescentes verdes o azules
33%(41/126); significado apropiado de luminoterapia intensiva
71%(87/122); considerar la Bna total sola para indicar lafototerapia 19,4%(24/124); el control de Bna entre las 4-8h de
fototerapia intensiva 70%(85/121);la suspensión de la luz para
la alimentación durante la fototerapia convencional 63% (79/
125); conocer otro tratamiento además de la
exanguinotransfusión y luminoterapia para tratar la
hiperbilirrubinemia 43%(35/124); conocer cómo medir la dosis
de radiación 14%(17/124); conocimiento de factores de riesgo
de 12%(15/125); la alimentación frecuente (8-12 veces al
día) para prevenir la hiperbilirrubinemia 30%(37/124).
Conclusión: escaso nivel de adhesión a las guías recomendadas
por la AAP; no hubo diferencias significativas al
comparar las respuestas entre pediatras, neonatólogos y según
año de recibido.
Palabras claves: Hiperbilirrubinemia, recién nacido, manejo |
SUMMARY
Introduction: An increase in the number of cases of
kernicterus in healthy exclusively breast fed neonates with no
known risk factors for hyperbilirubinemia has been reported
since 1990.
Objective: to evaluate the knowledge of AAP guidelines
for the management of hyperbilirubinemia in the full-term and
nearly full-term newborn by clinical pediatricians,
neonatologists and residents in training providing immediate
care of newborn children.
Material and methods: a poll was done in Asuncion and
the metropolitan area of pediatricians and neonatologists
providing immediate care of newborns, as well as residents in
training in various centers in the metropolitan area during the
month of August 2004, including doctors in hospital and in
private practice.
Results: 24.4% (31/127) were residents in training; 38.6%
(49/127) reported having finished 2 or more years residency in
neonatology. Most, 60% (75/127), had graduated 10 or fewer
years previously and 41% (52/127) had graduated 10 or more
years previously. Some questions were answered correctly by
more than 80% of the population studied. These questions
concerned the recommendation to continue breast feeding incase of jaundice without dehydration (92.1% 116/127), the age
in hours as the best criterion to interpret bilirubinemia (Bna)
(98.4% 120/127), and stopping phototherapy in neonates with
jaundice but no hemolytic disease when bilirubin levels descend
to 30% of the initial value (90.4% 104/127).
Other questions were answered correctly by less than 80%
of the population. These questions concerned the management
of a neonate less than 24 hours old with a bilirubin of 5.5mg/dl
(28% 34/123), follow-up of a healthy newborn with jaundice
for 48-72 hours after discharge (57.5% 73/127), dosing total
bilirubin alone rather than fractions (0.8% 1/126), considering
that the first 4 days is the period of greatest risk of
encephalopathy or severe hyperbilirubinemia (14.5% 18/124),
recommending the use of green or blue fluorescent lights (33%
41/126), the correct meaning of intensive phototherapy (71%
87/122), considering total bilirubinemia alone to indicate
phototherapy (19.4% 24/124), controling bilirubinemia 4-8
hours after intensive phototherapy (70% 85/121), interrupting
phototherapy during feeding in conventional phototherapy (63%
79/125), knowing treatment options other than exsanguination/
transfusion and phototherapy for the treatment of
hyperbilirubinemia (43% 35/124), knowing how to measure
the dose of radiation (14% 17/124), knowledge of risk factors
(12% 15/125), frequent feeding (8-12 times a day) to prevent
hyperbilirubinemia (30% 37/124).
Conclusion: AAP guidelines followed infrequently; there
were no significant differences between pediatricians,
neonatologists and according to the number of post-gradute years.
Key words: Hyperbilirubinemia, newborn, management. |
1) Docente. Cátedra de Clínica Pediátrica. Facultad de Ciencias Médicas UNA.
2) Pediatra Neonatóloga. Coordinadora de Investigación del Departamento de Docencia. Hospital General
Pediátrico “Niños de Acosta Ñu”
3) Jefa de Sala. Departamento de Enfermedades Infecciosas. CMI. FCM. UNA.
*) Solicitud de sobretiros: Dra. Stela Benítez-Leite. E-mail: stela@telesurf.com.py - Dr. Eduardo - San Martín
Nº 4820. Asunción-Paraguay. Telefax: 595-21-504022
INTRODUCCIÓN
Aproximadamente el 50 % de los recién nacidos de
término (RNT) y el 60% de los recién nacidos de pre
término (RNPT), desarrollan ictericia en la primera semana
de vida. En la mayoría de los casos la evolución de
la misma es benigna(1) y sólo entre un 5 a 10% requieren
tratamiento (2). El problema principal radica en que
la bilirrubina tiene el potencial de producir daño neurológico
con secuelas a largo plazo(3,4).La encefalopatía
bilirrubínica o kernicterus, tiene una mortalidad del 10%
y una morbilidad a largo plazo del 70% (5).
Algunas patologías neonatales como sepsis, enfermedad
hemolítica, acidosis, asfixia perinatal y prematurez
aumentan la sensibilidad del recién nacido a sufrir daño
neurológico por la bilirrubina. La mayoría de dichos neonatos
requieren internación y monitorización de los niveles
de bilirrubina en sangre (6).
La importancia que se le ha dado a la
hiperbilirrubinemia neonatal ha ido cambiando en lasúltimas décadas. Así las comprendidas entre 1950 a 1970
se han caracterizado por un manejo agresivo de la ictericia
neonatal, debido a la alta incidencia de Kernicterus,
relacionada con la alta prevalencia de la enfermedad
hemolítica por incompatibilidad sanguínea (7).
En la década del 80 al 90 en casi todo el mundo disminuyeron
los casos de kernicterus, debido a las medidas
profilácticas de la enfermedad hemolítica por
isoinmunización Rh. Los estudios en esta época demostraron
que muchos casos de ictericia recibían tratamiento
sin necesitarlo (8-11). Además se publicaron resultados
de investigaciones que sugerían el efecto antioxidante
de bajos niveles de bilirrubina, el cual podría ser beneficioso
para el neonato (12).
Por los hechos citados arriba, el tratamiento de la
ictericia neonatal se basó en criterios muy liberales, en
otras palabras, se perdió el temor a la misma (13).
Sin embargo a partir de 1990 la literatura médica
registra nuevamente un incremento de reporte de casos
de kernicterus, pero en recién nacidos sanos alimentados
con pecho materno exclusivamente y sin factores de
riesgo conocidos de hiperbilirrubinemia (14,15).
Estos hechos coincidieron con la conducta de alta precoz
después del parto, implementada en la mayoría de las
maternidades, la cual impedía que los pediatras y
neonatólogos, detecten tempranamente a los neonatos
ictéricos (16,17). Como una cadena, esta situación condujo
a un mayor reingreso hospitalario de los recién nacidos
ictéricos para recibir tratamiento (luminoterapia) (18,19).
La hiperbilirrubinemia neonatal llegó a constituirse
en un problema tan importante que la Academia Americana
de Pediatría (AAP) formó un comité especial para
estudiarlo (Subcommittee on Hyperbilirubinemia). Basada
en una amplia revisión de la literatura llevada a cabo
por el referido comité, la AAP publica en 1994 las recomendaciones
para el tratamiento de la hiperbilirrubinemia
en recién nacidos sanos de término (20). Estas recomendaciones
fueron evaluadas y actualizadas recientemente,
incluyendo a recién nacidos sanos a partir de las 35 semanas
de edad gestacional, basados en la evidencia disponible
sobre el tema (5). El enfoque principal de dichas
guías es la prevención de la hiperbilirrubinemia severa y
la encefalopatía bilirrubínica en este grupo de neonatos,
mediante la detección precoz de los factores de riesgo,
utilización de protocolos para la identificación y evaluación
de la hiperbilirrubinemia, seguimiento de los recién
nacidos en relación con la edad en que fueron dados de
alta y sobre todo la difusión de estas guías o pautas de
tratamiento entre los pediatras y neonatólogos y la correcta
información a los padres (21).
En nuestro país no se conoce el estado actual de la
hiperbilirrubinemia del recién nacido sano de termino y
casi termino pues no existen publicaciones al respecto. A
nivel internacional la literatura ya había comenzado a
llamar la atención sobre el incremento de la
hiperbilirrubinemia y kernicterus en esta población especialmente
desde los años noventa, registrándose trabajos
publicados sobre el tema hasta el presente.
Este incremento en la frecuencia de ictericia neonatal
severa y encefalopatía bilirrubínica es publicado en
los reportes actuales como el referido por F Walston (22)
en Gran Bretaña quien halla un aumento en la incidencia
de hiperbilirrubinemia de 2,4/1000 nacido vivos en 1991
a 5,5/1000 nacido vivos en el 2001 a pesar de una disminución
en el índice de natalidad.
Aunque existe la posibilidad que en el Paraguay el
problema de la ictericia en el neonato de término o casi
término sano no sea relevante, con estos datos se pretende
resaltar que amerita una investigación al respecto para
conocer el estado del problema.
Desde esta perspectiva se considera fundamental el
hecho que pediatras y neonatólogos quienes realizan la
atención inmediata del recién nacido, tengan el conocimiento
adecuado acerca de la valoración sistemática del
riesgo de hiperbilirrubinemia severa, el seguimiento cercano y la intervención oportuna cuando esté indicada.
Estos conocimientos tienen como objetivo general
promover un enfoque que reduzca la frecuencia de
hiperbilirrubinemia severa en recién nacidos sanos de
término y casi término, (y con ello el riesgo de
kernicterus), evitar tratamientos innecesarios que conllevan
un costo excesivo en el aspecto económico y
sicológico (ansiedad en los padres), además de las consecuencias
derivadas de la suspensión temporal innecesaria
de la lactancia materna.
Es decir, que las recomendaciones de la AAP enfatizan
la prevención de la hiperbilirrubinemia severa, en
el grupo de neonatos que no son considerados de alto
riesgo pero que sí pueden desarrollar ictericia importante
si no se toman las medidas preventivas desde el nacimiento
pasando por el alta del hospital y el control postalta.
Este grupo de recién nacidos, en nuestro país, son
manejados no sólo por neonatólogos, sino también y más
frecuentemente por pediatras generales.
El objetivo del presente trabajo es evaluar el conocimiento
que tienen los pediatras clínicos, neonatólogos y
residentes en formación acerca de las normas recomendadas
por la AAP sobre el manejo de la hiperbilirrubinemia
en recién nacidos de término y casi término.
MATERIAL Y MÉTODOS
Diseño observacional, analítico, prospectivo, de corte
transverso, en donde se aplicó una encuesta a residentes
en formación y a pediatras y neonatólogos que realizan
atención inmediata del recién nacido en diferentes
centros de atención del área metropolitana. Esta encuesta
se realizó durante el mes de agosto del año 2004 e
incluyó a profesionales de práctica hospitalaria y privada.
La encuesta constaba de 28 preguntas. 18 de las cuales
eran de opción múltiple, y 10 con respuestas afirmativas
o negativas y los encuestados devolvieron los cuestionarios completos dentro de las 24 horas
de la entrega.
Tres preguntas fueron eliminadas del
análisis por considerar que no estaban expresadas
claramente, como se desprendió de
las respuestas obtenidas.
El contenido de las preguntas fue elaborado
en base a las recomendaciones y a
los conceptos emitidos por la AAP sobre el
manejo de los RN de término y casi término
con hiperbilirrubinemia.
El análisis se realizó en el programa informático
EpiInfo 6.0 a través del cual se
sometió a análisis descriptivo. Las variables
dicotómicas fueron analizadas por la tabla
de contingencia y la prueba de chi 2 . Se
aceptó un error alfa inferior a 5%.
Se consideró como aceptable cuando el
nivel de respuestas adecuadas llegaba a un 80%
o más, teniendo en cuenta que es muy frecuente
que el pediatra que realiza la atención del recién
nacido, se encuentre ante una
hiperbilirrubinemia por la frecuencia con que
se encuentra.
Para el análisis se identificaron a través del cuestionario
la población en estudio: qué importancia tiene para
los pediatras la ictericia, el grado de conocimiento de las
medidas preventivas, el manejo de los neonatos con ictericia
incluyendo tratamiento con luminoterapia. No se
incluyó el conocimiento acerca del tratamiento a través
de la exanguino-transfusión por considerarlo manejo para
especialistas exclusivamente.
Criterios de inclusión: médicos pediatras clínicos,
residentes en formación y neonatólogos que realizan en
sus prácticas privadas y públicas atención inmediata del
recién nacido.
Criterios de exclusión: residentes de primer año de
pediatría general que no hayan pasado por la sala de
neonatología y pediatras que no realizan atención inmediata
del recién nacidos.
RESULTADOS
Se distribuyeron 160 encuestas, 11 cuestionarios no
se incluyeron por la entrega tardía de los mismos. Restantes
127 fueron analizados.
Población: el 24,4% (31/127) eran residentes en formación;
el 38,6% (49/127) refirió haber realizado 2 o
más años de residencia en neonatología; la práctica médica
pediátrica fue privada en forma exclusiva en 4,7%
(6/127); el 59,1% (75/127) fue privada y pública; y el
36,2% (46/127) fue pública en forma exclusiva.
Según los años de recibido el 60% (75/127) tenían
10 años o menos de recibido y el 41% (52/127) tenían
10 o más años de recibido
El análisis de los resultados se ha dividido en tres
tópicos: 1) En lo referente a la hiperbilirrubinemia neonatal
en recién nacidos de término y casi término como
tema importante para el pediatra 2) La aplicación de las
guías de la AAP y la práctica pediátrica ante un recién
nacido ictérico sano de término y casi término y 3) El
tratamiento de la hiperbilirrubinemia neonatal en este grupo
de neonatos.


Considerando el primer punto, el
84,3% (107/127) refirió conocer las guías
de la AAP del manejo de la
hiperbilirrubinemia en recién nacidos de
término o casi término, el 81,1% (103/
127) refirió hablar con los padres sobre
la posibilidad de que la ictericia se presente
en los recién nacidos y el 80,3%
(102/127) cree que los pediatras deben
estar pendientes de la aparición de la ictericia.
Ver. Fig.1.
Considerando el segundo punto, las
recomendaciones de la AAP no considera
sano al RN con ictericia dentro de las 24
horas de vida, por lo que el origen del
mismo debe ser investigado, la respuesta
ante esta pregunta fue adecuada en el
27,6% (34/123). Al analizar la población
de pediatras , se los dividió de acuerdo a
los años de recibido y a la realización o
no de residencia en neonatología; se observó
un mayor porcentaje de respuestas
adecuadas entre los que realizaron residencia
pero la diferencia no fue significativa
(Fig 2). No hubo diferencias en el porcentaje
de respuestas adecuadas de acuerdo a
los años de recibido
Siguiendo con las guías de la AAP y
en relación al control post-alta de un RN
ictérico con alta precoz (48h de vida), la
respuesta estuvo acorde con dichas guías
en el 57,5% (73/127) de los encuestados.
No hubo diferencias significativas al analizar
según años de recibido y según hayan
o no realizado residencia en
neonatología (Tabla 1 y Fig. 3)
En relación a la conducta con la
lactancia materna y el RN ictérico que
no está deshidratado, casi el 100% (116/
126) aconsejó seguir con la lactancia
materna, sin embargo, en otro ítems
fig.4, el mayor porcentaje no creyó que...


la alimentación dada frecuentemente pueda prevenir la
aparición de la hiperbilirrubinemia severa en los primeros
días, como lo señala las guías de la AAP.
La AAP recomienda medir sólo la bilirrubina total
en los neonatos de término y casi término sanos, para de
acuerdo al resultado tomar una conducta. El mayor porcentaje
86% (109/127) de respuestas consideró que la
mejor manera de determinar el nivel de la bilirrubina era
midiendo las tres fracciones de la bilirrubina (total, directa
e indirecta). Sólo en un 2% la respuesta se adecuó a
las guías.
La adecuación a las guías de los pediatras, en lo
referente a la edad en horas del neonato como el mejor
criterio para interpretar los valores de bilirrubina fue del
97% (120/124). En lo referente al periodo de más riesgo
de desarrollar hiperbilirrubinemia severa y encefalopatía,
el porcentaje de respuestas adecuadas fue solo del
15% (18/124) y no hubo diferencias significativas en las
respuestas entre los que realizaron o no residencia en
neonatología. Tampoco hubo diferencias en las respuestas
de acuerdo a los años de recibido.
El tercer tópico investigado fue el tratamiento de la
hiperbilirrubinemia en recién nacidos de término o casi término sanos. Las preguntas se centraron
en la luminoterapia. El primer
punto fue acerca del tipo de focos
fluorescentes recomendados por ser
mas eficaces, la respuesta adecuada en
la población general fue del 33% (41/
126) (tubos verdes y tubos azules).
Considerando la residencia en
neonatología , aquellos que lo realizaron
tuvieron un mayor porcentaje de
respuestas adecuadas con respecto a los
que no lo realizaron (40% vs 28% ),
pero la diferencia no fue significativa
(p=0,1) Al analizar esta respuesta de
acuerdo a los años de recibido encontramos
que los que tenían menos de 5
años de recibido respondieron en forma
adecuada en el 24%, los de 5 a 10
años en el 49% y los de mas de 10 años
de recibido en el 27% p= 0,01 .Es decir un porcentaje de respuestas adecuadas significativamente
mayor en el grupo de pediatras con un tiempo de
recibido entre 5 y 10 años.
El 71% (87/122) de los encuestados conocía el significado
de luminoterapia intensiva, y no hubo diferencias
cuando se consideró la residencia en neonatología,
72% los que tenía residencia y 71% entre los que no lo
tenían, tampoco hubo diferencias de acuerdo a los años
de recibido. Así los porcentajes fueron de 73%, 75% y
67% en los grupos de menos de 5 años, entre 5 y 10 años
y los de más de 10 años respectivamente.
Según las guías de la AAP la fracción de bilirrubina
que se debe tener en cuenta para indicar la luminoterapia
es la total, sin embargo sólo el 19% (24/124) de los
encuestados respondieron adecuadamente. El 75% (92/
124) utiliza la fracción indirecta de la bilirrubina para
indicar la fototerapia.
En cuanto al intervalo de tiempo entre el inicio de
luminoterapia intensiva y el control de bilirrubina, el 70%
(85/121) tuvo respuesta adecuada (entre las 4 a 8 horas)
y no hubo diferencias entre los que realizaron o no residencia
(72% vs 69%respectivamente) así como los años
de recibido (76%) menos de 5 años, 77% de 5 a 10 años




y 61% mas de 10 años).
Durante la fototerapia convencional el
mayor porcentaje respondió que le suspendía
la luz para la alimentación(79/125) y al
comparar esta conducta según años de recibido
y haber o no realizado residencia en
neonatología se encontró diferencias significativas
según años de recibido, no así
según residencia en neonatología que presentaron
porcentajes similares (31/49) y
(48/76) para los que realizaron 2 años y más
de residencia en neonatología y para los que
no lo realizaron respectivamente (Ver Tabla
2 y Fig.5)
En lo referente al manejo del neonato
bajo luminoterapia no intensiva, la respuesta
con respecto a la vestimenta fue adecuada
en el 50,8% (63/124). No hubo diferencias
entre los que no hicieron residencia
(31% vs24%)y tampoco de acuerdo a los
años de recibido 30%, 37% y 17% para
menos de 5 años, entre 5 y 10 años y mas
de 10 años respectivamente.
Los criterios de suspensión de la
fototerapia, fueron adecuados en el 90%
(104/125) y no hubo diferencias entre los
que tuvieron residencia y en los tres grupos
de acuerdo a años de recibido.
El 43% (53/124) refirió conocer otro
tratamiento de la hiperbilirrubinemia además
de la luminoterapia y la exanguinotransfusión.
Hubo diferencias significativas
de cuerdo a la residencia en neonatología y
no hubo diferencias de acuerdo a los años
de recibido. (fig. 6 y7)
En relación al conocimiento de los factores
de riesgo para desarrollar
hiperbilirrubinemia severa en un recién
nacido sano de término o casi término, el
12% (15/125) de los encuestados tenía este
conocimiento; por otro lado, este trabajo
consideró que la respuesta era adecuada
cuando estaban citados los tres factores de
riesgo conocidos (alimentación exclusiva
a PM, edad gestacional menor a 38 semanas,
antecedentes de ictericia en un hermano)
en caso de marcar uno o dos factores
de riesgo, no se consideró como respuesta
apropiada. No hubo diferencias significativas
al comparar entre años de recibido y
residencia en neonatología.
El 86% (107/124) no conocía la manera
de medir la dosis de luminoterapia.
En la tabla Nº 3 se sintetiza las preguntas
que obtuvieron porcentajes superiores
al 80%.

DISCUSIÓN
Las directivas actuales de la AAP(21) aplicadas al
cuidado de niños de 35 semanas o más de gestación, para
ser utilizadas en el nivel hospitalario y por pediatras,
neonatólogos, médicos de familia, y enfermeras de practica
avanzada que tratan neonatos dentro y fuera del hospital,
enfatizan la importancia de una valoración sistemática
y universal del riesgo de hiperbilirrubinemia severa,
el seguimiento cercano y la intervención oportuna
cuando esté indicado. Igualmente indican un seguimiento
a los neonatos dados de alta antes de las 48 horas de vida
que deben ser vistos a las 48-72hs después del alta; sin
embargo, se señala que un seguimiento completo no siempre
es posible debido a condiciones geográficas, económicas
o por incumplimiento mismo del paciente.
Por todo
esto se vuelve necesario identificar tan temprano como
sea posible, neonatos que están en riesgo de desarrollar
una hiperbilirrubinemia significativa.
En las guías actualizadas publicadas en julio del 2004
por la AAP(21) para la prevención y el manejo de la
hiperbilirrubinemia en recién nacidos sanos se recomienda
que el médico, con cada neonato, promueva y apoye
el amamantamiento exitoso, practique una evaluación
sistemática ante el riesgo de una hiperbilirrubinemia severa,
provea un seguimiento temprano y focalizado basado
en la evaluación de riesgo y cuando esté indicado
trate a los neonatos con fototerapia y exanguinotransfusión
para prevenir hiperbilirrubinemia severa y posiblemente
encefalopatía.
El médico deberá establecer protocolos para la identificación
y evaluación de la hiperbilirrubinemia, medir
la Bilirrubina Sérica Total (BST) y/o la bilirrubina
transcutánea (BTC) en los neonatos ictéricos en las primeras
24 horas, reconocer que la estimación visual del
grado de ictericia puede llevar a errores particularmente
en recién nacidos de color, interpretar todos los niveles
de bilirrubina de acuerdo a la edad en horas del neonato,
reconocer que los neonatos de menos de 38 semanas de
gestación en especial aquellos alimentados al pecho materno,
con antecedentes de hermanos con ictericia tienen
mayor riesgo de desarrollar hiperbilirrubinemia y que
requieren una vigilancia y monitoreo. Por ello se debe
practicar una evaluación sistemática para el riesgo de
hiperbilirrubinemia en todos los recién nacidos antes del
alta y proveer a los padres información escrita y verbal
acerca de la ictericia neonatal.
Estas recomendaciones son definidas como seguras,
efectivas, eficaces, oportunas, centradas en el paciente y
equitativas. Específicamente enfatizan el principio de
seguridad del paciente y el rol clave de las intervenciones
oportunas para prevenir resultados adversos, teniendo
en cuenta que el objetivo de la asistencia postnatal y
posparto debe ser la buena salud y el bienestar, no sólo la
prevención de los raros fenómenos adversos.
La incidencia de hiperbilirrubinemia significativadepende de variaciones regionales, características étnicas
de la población, variabilidad en la medición de la
bilirrubina en el laboratorio y la incidencia de la alimentación
al pecho materno. En países desarrollados como
EE.UU y Europa (23-27) se documentó como un problema
de salud pública la re-emergencia del kernicterus, en
recién nacidos sanos de término y casi termino, el cual
es prevenible si la hiperbilirrubinemia excesiva para la
edad es identificada rápidamente y tratada de manera
adecuada.
No se encontraron publicaciones nacionales de
hiperbilirrubinemia y kernicteus en recién nacido sanos,
en los últimos años.
Inicialmente y con el propósito de conocer cómo se
aborda este problema en una unidad académica de
neonatología se solicitó al Departamento de Neonatología
de la Cátedra de Pediatría de la Facultad de Ciencias
Médicas de la Universidad Nacional de Asunción las
normas de atención específicamente referidas al abordaje
de la hiperbilirrubinemia neonatal. Las guías facilitadas
con relación al tratamiento de la ictericia del recién
nacido sano, fueron las mismas propuestas por la AAP
en 1994; el material incluye la descripción del niño sano
pero no se especifican los factores de riesgo
En cuanto al conocimiento de las guías de la AAP
por parte de los profesionales el 80% respondió que sí
las conoce y que habla con los padres sobre la posibilidad
que la ictericia se presente, sin embargo, en dos centros
asistenciales (Hospital Barrio Obrero y Centro Materno
Infantil) , en una encuesta (28) realizada a las madres
al momento del alta más del 86% refirió que el pediatra
no les habló sobre la ictericia y en el 100% no
recibió documento escrito acerca de la ictericia y sus riesgos.
Al respecto debe destacarse que la recomendación
actual de la AAP plantea que “Todos los hospitales deben
proveer información verbal y escrita a los padres en
el momento del alta, la cual debe incluir una explicación
sobre ictericia, la necesidad de monitorear a los niños por
ictericia y aconsejar cómo debe ser el monitoreo”(21). Esta
recomendación considera que dada la importancia de los
primeros días de vida y de la maternidad, por sentido común
debiera ser una práctica estándar en todas las madres
y los neonatos recibir una asistencia post natal y post-parto
programada adecuadamente, sin esperar a que existan
evidencias definitivas del abordaje más eficaz y más eficiente.
Similar criterio se aplica en otra recomendación de
la AAP que indica la necesidad de asegurar la provisión
de la asistencia sanitaria necesaria tras abandonar el hospital,
sea cual sea la duración de la estancia (29).
Por otro lado, toda ictericia precoz, antes de las 24
hs, debe considerarse patológica hasta no probar lo contrario
(21,30-32) “Butani y colaboradores determinaron
en un estudio que incluyo 1097 neonatos en los primeros
5 días de vida con medición de bilirrubina sérica diaria
encontró que ningún neonato quien tuvo un nivel de
bilirrubina menor de 5mg dl entre las 20 a 28 h horas de
vida desarrollo hiperbilirrubinemia significativa igual o
mayor a 17mg/dl (33)), mientras que 33% de aquellos
con BST de al menos 8mg/dl a las mismas horas de vida
desarrolló hiperbilirrubinemia significativa.
Sobre el mismo tema (34)Alpay Faruk y col en 206
neonatos que tuvieron bilirrubina igual o mayor a 6 en
las primeras 24h de vida, encontraron que el 26,1% desarrollo
hiperbilirrubinemia significativa y solamente
2,05% de los 292 RN cuyos niveles de bilirrubina fueron
menores de 6mg/dl en el primer día de vida. La AAP, en
el año 1994, después del estudio exhaustivo del novel
sub comité de hiperbilirrubinemia, publicó las primeras
recomendaciones basadas en los resultados de dicho estudio.
Consideraba que todo recién nacido con
hiperbilirrubinemia dentro de las 24 horas de vida, debía
ser investigado y por tanto no podía considerarse un
recién nacido sano (20).
En este estudio solamente el 27,6% de los pediatras
encuestados refirieron que ante un RN con 5,5mg de
bilirrubina antes de las primeras 24 horas deberían internarlo
e investigar la causa. No hubo diferencia significativa
al comparar los grupos con relación a quienes realizaron
o no residencia de 2 o más años de neonatología.
Con relación al seguimiento del alta la AAP recomienda
que todos los niños deben ser examinados por un
profesional al cuidado de la salud en los primeros días
(3-5días) luego del alta para valorar el bienestar del niño
y la presencia o ausencia de ictericia. El ritmo y lugar de
esta valoración serán determinados por el tiempo de estancia
en la maternidad, presencia y ausencia de factores
de riesgo para hiperbilirrubinemia y riesgo de otros
problemas neonatales. Si el seguimiento apropiado no
puede ser asegurado en presencia de riesgo elevado de
desarrollo de hiperbilirrubinemia severa, puede ser necesario
posponer el alta hasta que el seguimiento adecuado
pueda ser asegurado o el periodo de mayor riesgo
haya pasado (72-96 horas)
El 57% de la población encuestada, refirió que el
control post-alta de un RN ictérico sano con alta precoz,
lo deberían realizar entre las 48-72 horas de vida. Al comparar
estas respuestas entre los que realizaron residencia
en neonatología y según los años de recibido, no se encontraron
diferencias estadísticas significativas en ambos
grupos.
En nuestro país no existe una política de alta con relación
a la ictericia. En los hospitales públicos se suele implementar
el alta precoz, sobre todo en aquellas mujeres
que tuvieron parto vaginal, cuando existe la necesidad de
disponibilidad de camas. En la práctica privada, regida más
por el seguro médico en gran porcentaje, la decisión de
alta depende de cada obstetra y de la cobertura del seguro.
Esta situación hace que el pediatra se enfrente con frecuencia
con el alta precoz del recién nacido.
La AAP no recomienda rutinas de suplemento de
alimentación materna con agua o dextrosa. Aconseja alimentar
por lo menos 8 a 12 veces por día en los primeros días y destaca que la ingestión calórica baja y/o deshidratación
asociada con el amamantamiento inadecuado
puede contribuir al desarrollo de hiperbilirrubinemia.
En la encuesta a los Pediatras sobre la lactancia materna
e ictericia, el 92% recomendó seguir con la lactancia
materna en el niño con ictericia, pero el 70% no creyó
que pueda prevenirse la aparición de
hiperbilirrubinemia severa en los primeros días alimentando
frecuentemente (entre 8-12 mamadas por día) al
recién nacido. Esta respuesta debe valorarse en relación
a que muchas investigaciones(35-39) han comprobado
que los niños alimentados al pecho tienen cifras más altas
y prolongadas de bilirrubinemia y cuya explicación
no está del todo dilucidada (metabolito de progesterona,
aumento de circulación enterohepática, aumento de actividad
de B glucoronidasa). También se sabe que los RN
que ingieren leche humana reciben menos calorías y pierden
más peso los primeros días, que los alimentados con
leche artificial y que ambas situaciones se asociaron con
hiperbilirrubinemias, especialmente esto último explicaría
la respuesta obtenida con relación a la frecuencia de
la alimentación.
El tratamiento (fototerapia-exanguínotransfusión) de
la ictericia en RN sanos de término está basado exclusivamente
en el valor de la bilirrubina sérica total y no
en sus fracciones según las guías de la AAP(20) en este
estudio sola una persona encuestada contestó correctamente,
el mayor porcentaje (85%) refirió determinar la
bilirrubina total, directa e indirecta. La determinación de
las tres fracciones de bilirrubina es innecesaria, implica
extracción de un mayor volumen de sangre al recién
nacido y mayor costo en exámenes de laboratorio. Tiene
también implicancias terapéuticas, pues se tiene en cuenta
la bilirrubina total para decidir el tratamiento.
En el contexto de la hiperbilirrubinemia en el neonato
sano de término o casi término, grupo en el que se
ha descrito la encefalopatía bilirrubínica como ya se
mencionó, es fundamental conocer cual es la etapa de
mayor riesgo. La AAP en las recomendaciones menciona
el período de mayor riesgo (los primeros 4 días de
vida) Consideramos de suma importancia conocer este
riesgo, considerando las medidas preventivas que deben
tomarse. En el presente estudio, menos de un cuarto de
los pediatras (sólo 15%), respondieron adecuadamente.
No se encontraron diferencias significativas, en las respuestas,
entre los grupos de pediatras encuestados. La fototerapia es el tratamiento que recibe la mayoría
de los neonatos ictéricos y la indican no sólo los
neonatólogos sino también los pediatras generales que
realizan atención del recién nacido. Las indicaciones están
bien definidas en las pautas de la AAP. La evaluación
sobre la aplicación de la fototerapia en la encuesta realizada,
en las preguntas referentes a la del equipo y el
manejo en general, del neonato bajo fototerapia, arrojaron
respuestas correctas en un porcentaje inferior al 80%,
en 8 de las 9 preguntas formuladas (sólo 3 estuvieron en
el rango del 70%). Solo una pregunta tuvo respuesta adecuada
en un porcentaje superior al 80% (Tabla Nº 3).
Analizando el conocimiento de las alternativas terapéuticas
a la luminoterapia y la exanguínotransfusión, el
número de respuestas correctas fue significativamente
mayor en el grupo que realizó 2 o más años de residencia
en neonatología.
A la luz de los conocimientos actuales en el manejo
de la hiperbilirrubinemia neonatal, el aspecto preventivo
es fundamental, como en la mayoría de los problemas
de salud en general. En el manejo de la ictericia neonatal,
se ha insistido en la prevención, a través del estudio
de los factores de riesgo Esto es, conocer el grupo de
neonatos que tienen riesgo aumentado para desarrollar
hiperbilirrubinemia severa, que es la que potencialmente
puede llevar al daño del sistema nervioso central. Según
las recomendaciones de la AAP, simplemente averiguando
sobre la presencia o no de los factores de riesgo
conocidos, o recomendando la alimentación frecuente al
pecho, se están tomando medidas preventivas. En el presente
estudio solo el 12 % de los encuestados, pudieron
reconocer los 3 factores de riesgo de hiperbilirrubinemia
severa que figura en el cuestionario y menos de la mitad
(30%), consideraron a las tomas frecuentes de pecho
materno en los primeros días, como un acto de prevención
de ictericia. No hubo diferencias significativas en
las respuestas comparando los grupos con y sin residencia
en neonatología.
El cerebro del recién nacido es inmaduro, esto lo hace
susceptible de una manera muy particular. En el caso de
la ictericia neonatal, se puede inducir un daño prevenible,
si se desconoce: 1) el potencial tóxico de la bilirrubina,
que genera el propio paciente (es intrínseco); 2) el período
en el cual en neonato es más susceptible a los efectos
tóxicos de la bilirrubina y las situaciones que generan
riesgo mayor de toxicidad; y 3) las medidas que se deben
tomar para prevenir el daño.
En nuestro país no se cuenta con estadísticas ni
investigaciones actualizadas que pudieran orientar acerca
de la situación de la hiperbilirrubinemia neonatal en
recién nacidos sanos de termino o casi termino. Ni siquiera
es posible dibujar alguna tendencia al respecto pues
se carece de datos, aún sobre el estado de la
hiperbilirrubinemia neonatal en caso de enfermedad hemolítica
por incompatibilidad Rh, y el desarrollo de
kernicterus, se desconoce cual es la importancia clínica
de esta situación por la carencia de investigaciones o publicaciones
al respecto.
A partir de la investigación bibliográfica y clínica de
algunos aspectos de la hiperbilirrubinemia neonatal y
desde la visión de un pediatra general puede destacarse
la necesidad de conocer el estado actual del problema a
nivel nacional y definir si constituye un problema real o
no. Se hace necesario, además, que los que atienden lasalud de la madre y del niño conozcan los riesgos de la
encefalopatía por hiperbilirrubinemia, así como las acciones
que se recomiendan actualmente para prevenirla
y las pongan en práctica; aún cuando estas tengan sus
limitaciones son indudablemente útiles como lo demuestran
evidencias publicadas. Los pediatras necesitan ser
verdaderamente prudentes y proteger a todos los recién
nacidos entregados a su cuidado.
CONCLUSION
1) Existe escaso nivel de adhesión a las guías recomendadas
por la Academia Americana de Pediatria
de parte de los pediatras.
2) No hubo diferencias significativas en general, al
comparar las respuestas emitidas por neonatólogos,
pediatras generales y según año de recibido.
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