ARTÍCULO ORIGINAL
Anemia neonatal dentro de las 24 horas de vida:
prevalencia y factores perinatales asociados/Neonatal anemia within the first 24 hours of life:
prevalence and associated perinatal factors
Mesquita M1, Iramain R2, Troche Z3.
RESUMEN
Introducción: La anemia en el neonato, se ha asociado a
complicaciones inmediatas y secuelas. Es por tanto interesante
conocer con que frecuencia la diagnosticamos, y cuales son
las causas más frecuentes.
Objetivos: Determinar la prevalencia de la anemia precoz y
los factores de riesgo perinatales asociados en neonatos internados
en el servicio de neonatología.
Metodología: Estudio prospectivo, observacional, analítico
de corte transverso. Se incluyeron RN de 28 a 42 semanas de
edad gestacional nacidos en la maternidad de la Cruz Roja Paraguaya
entre el 2 de enero al 31 de marzo del 2001, que tenían un
hemograma dentro de las 24 horas de vida como primera extracción
de sangre. Se excluyeron los RN con muestras hemolizadas
y los RN con malformaciones congénitas. Se consideró anemia
a una Hb inferior a 13 g/dl. Al mismo tiempo se consignaron los
datos perinatales en un cuestionario para el efecto. Los datos
fueron pasados al sistema epi info 6 para el análisis.
Resultados: Doscientos neonatos llenaron los criterios de
inclusión. La prevalencia de anemia fue de 42,5% (85/200).No
hubo diferencias en el peso, sexo, edad gestacional ni tipo de
parto en ambos grupos. Sin embargo el porcentaje de prematuros
de muy bajo peso al nacer fue mayor en el grupo anemia
(GA) 42% vs 23% en el grupo no anémico (GNA) (p=0,032).
El puntaje de Apgar inferior a 5 al minuto fue de 27,5% en el
GA y de 14,7% en el GNA (p = 0,04). Entre los antecedentes
riesgo perinatal, la placenta previa se encontró en el 7%(6/85)
en el GA y en el 1,7% (2/115) en el GNA(p = 0,05) y el desprendimiento
normoplacentario se observó en el 4,7% (4/85)
en el GA y 0,8% (1/115) en el GNA (p=0,01) La enfermedad
hemolítica como causa de anemia encontramos en el 5% (4/
85) La patología neonatal predominante en ambos grupos fue
la taquipnea transitoria del RN (TTRN).
Conclusión: Encontramos una alta prevalencia de anemia
en los neonatos internados por diferentes patologías en las primeras
24 hs de vida. La placenta previa y el desprendimiento
normoplacentario fue significativamente superior en el grupo
anemia como riesgo de antecedentes perinatales. Los prematuros
de muy bajo peso de nacimiento presentaron anemia en
porcentajes significativamente mayor y la enfermedad hemolítica
como causa de anemia encontramos en el 5%.
Palabra claves: anemia neonatal, prevalencia, factores de riesgos. |
SUMMARY
Introduction: Neonatal anemia has been associated with
immediate complications and with sequelae. It is therefore of
interest to know how frequently it is diagnosed, and to determine
its most frequent causes.
Objective: To determine the prevalence of early anemia and
the associated perinatal risk factors in neonates hospitalized in
our neonatology service.
Methods: Prospective, observational, analytical transverse
cut study. This study included neonates (NN) of 28 to 42 weeks
gestational age born at the Red Cross maternity between January
2 and March 31, 2001, who had a complete blood count within
24 hours of delivery as a first blood sample. NN with hemolyzed
samples and NN with congenital malformations were excluded.
Anemia was defined as a hemoglobin concentration below 13
g/dl. Perinatal data were recorded in a specially designed form.
Data were analyzed using epi info 6.
Results: Two hundred NN fulfilled inclusion criteria. The
prevalence of anemia was 42.5% (85/200). There were no
differences in weight, sex, gestatioanl age or type of delivery
between the two groups. However the percentage of very low
weight premature NN was higher in the anemia group (AG)
42% versus 23% in the non-anemia group (NAG) (p=0.032).
First minute Apgar score below 5 was seen in 27.5% in the AG
and 14.7% in the NAG (p=0.04). Among the perinatal risk
factors, PLACENTA PREVIA ABRUPTIO PLACENTAE was
found in 7% (6/85) in the AG and in 1.7% (2/115) in the NAG
(p=0.05) and DESPRENDIMIENTO ORMO
PLACENTARIO was seen in 4.7% (4/85) in the AG and in
0.8% (1/115) in the NAG (p=0.01). Hemolytic disease as a
cause of anemia was found in 5% (4/85). The predominant
neonatal disease in both groups was transitory tachypnea of
the neonate (TTNN).
Conclusion: A high prevalence of neonatal anemia was
found in neonates hospitalised for different diseases in the
first 24 hours of life. Placenta previa and DNP were
significantly more frequent in the anemia group as perinatal
risk factors. Very low birth weight premature neonates had
anemia at significantly higher rates, and hemolytic disease
was the cause of anemia in 5%.
Key words: neonatal anemia, prevalence, risk factors |
1) Pediatra Neonatóloga. Coordinadora de Área de Investigación del Departamento de Docencia. Hospital General Pediátrico
“Niños de Acosta Ñu”.
2) Instituto Privado del Niño.
3) Pediatra Neonatóloga. Hospital Materno Infantil Cruz Roja Paraguaya
INTRODUCCIÓN
El nivel de hemoglobina fetal se va incrementando
con la edad gestacional. En la sangre del cordón umbilical
de un recién nacido de término es de 16,8 g/dl (14-20).
Los neonatos de muy bajo peso al nacer tienen 1 a 2 g
menos que los nacidos a término(1). En los fetos de sexo
masculino, la concentración considerada normal de Hb se
alcanza hacia las 34 semanas de edad, mientras que en los
de sexo femenino los valores considerados normales se
alcanzan recién a las 39 semanas. Para calcular la Hb normal
de un prematuro de sexo femenino es útil la siguiente
fómula 7 (constante) + meses lunares = Hb. Ej. Una prematura
de 28 semanas tendrá una Hb de 14 g/dl (7 + 7
=14). Para el hematocrito se multiplica por 3 (2).
En la primera semana de vida las causas de la anemia
pueden ser por: A) Pérdida de sangre B) Aumento
de la destrucción y C) Disminución en la producción.
La anemia de los primeros días suele ser a menudo
secundaria a un transtorno hemolítico neonatal, pero existen
otras causas perinatales de anemia en las primeras
24 horas de vida, como la pérdida de sangre del feto,
hacia la placenta, hacia otro gemelo, o hacia la madre
(trasfusión feto-materna) (2). (Tabla 1)
La anemia neonatal, puede ser asintomática o presentarse
en forma aguda con mala perfusión sanguínea,
hipotensión, taquipnea, taquicardia etc, es decir con las
características de shock hipovolémico (3).
Al parecer el aporte disminuido de oxígeno a los tejidos
así como la acidosis láctica son responsables de la
sintomatología. (4).
Otras veces las manifestaciones de la anemia pueden
ser más insidiosas con disminución de la actividad,
letargia, succión débil, búsqueda inadecuada del
pezón etc. (5).
La anemia puede producir un aporte inadecuado de
oxígeno a los tejidos (hipoxia) que en los casos graves puede
dañar órganos vitales como miocardio y cerebro. (6)
En los neonatos de prematuros, después de la
prematurez extrema y la hemorragia intracraneana, la
anemia es el factor que más incide en la morbilidad neurológica.
(7)
En nuestro hospital hemos observado que los pacientes
internados anemizaban muy rápidamente dentro de
la primera semana de vida, llegando muchos de ellos a
requerir transfusión de glóbulos rojos. Una de las causas
a las que atribuimos esta situación, se debe al hecho de
no contar con laboratorio que utilice micrométodos, lo
que obligaba a extracciones de mayores volúmenes de
sangre. Pero luego analizando mejor a estos pacientes,
encontramos que muchos de ellos tenían cifras de Hb y
Hto en el límite inferior para la edad o ya estaban anémicos
al ingresar. Esta observación nos condujo a diseñar
un protocolo para identificar a los neonatos con anemia
dentro de las 24 horas de vida y analizar los factores de
riesgo perinatales asociados.
MATERIAL Y MÉTODO
Estudio prospectivo, observacional analítico corte
transverso.
Los objetivos fueron: 1-Determinar la prevalencia
de la anemia en el recién nacido dentro de las 24 horas
de vida 2- Determinar los factores perinatales asociados
a la anemia.
Se consideró anemia a hemoglobina inferior a 13 g/
dl en la primera muestra de sangre.
Los criterios de inclusión fueron: a) Recién nacidos con
edad gestacional comprendida entre las 28 y 42 semanas,
ingresados al servicio de Neonatología (terapia intensiva,
Tabla 1. Sitios y tiempos de la hemorragia perinatal
FETO
• Hemorragia fetal interna
• Hemorragia feto-materna (50 % de los embarazos, 1% severa)
• Hemorragia feto-placentaria: abruptio, placenta previa, seno venoso marginal, hematoma.
• Transfusión feto fetal aguda o crónica.
FETO-NEONATAL
• Atrapamiento placentrio: circular de cordón, cabeza última en presentación
pelviana, cesárea, parto en avalancha, ligadura precoz del cordón.
NEONATO
• Ruptura del cordón umbilical o hematoma
(cordón normal o anormal)
• Hemorragia interna: Intracraneal, hematoma,ruptura o hematoma hepático o
esplénico, hematoma suprarrenal o retroperitoneal, pulmonar.
• Atrapamiento placentario: circular de cordón, cesárea, cabeza última en presentación
pelviana, ligadura precoz del cordón, parto en avalancha.
- cuidados intermedios y cuidados mínimos) b) Tener un hemograma
dentro de las primeras 24 horas de vida que constituía
la primera extracción sanguínea, indicada por los jefes
de sala o de guardia (no se extrajo sangre a ningún neonato
con el sólo objeto de ingresar al estudio).
Los criterios de exclusión fueron: a) Extracciones de
sangre previa al hemograma b) Hemólisis de la sangre de
la primera extracción c) Malformaciones múltiples.
Los antecedentes perinatales, datos antropométricos
del neonato, diagnóstico neonatal, grupo sanguíneo del
neonato y de la madre y otras variables, se registraron en
un cuestionario previamente elaborado.
Estos datos fueron introducidos en el sistema Epi
info 6 para el análisis. Para las variables dicotómicas se
utilizó la tabla de contingencia y la prueba de chi cuadrado.
Se consideró error alfa inferior a 5%.
RESULTADOS
En un período de 15 meses (de enero a diciembre de
2000 y de enero a marzo de 2001), se internaron 650
neonatos en el servicio de Neonatología del Hospital
Materno Infantil de la Cruz Roja Paraguaya. De esta población,
200 neonatos, llenaron los criterios de inclusión.
Hemos encontrado una concentración de Hb inferior
a 13 en 85 de los 200 recién nacidos, lo que da una prevalencia
de anemia en las primeras 24 horas de vida de
42,5%. El 25% (21/85) de las madres de los neonatos del
grupo con anemia (GA) no tuvo un solo control prenatal,
similar al grupo de neonatos sin anemia (GNA) del 22%
(25/115) (p=0,7). Eran madres adolescentes el 28% (24/
85) en el GA y el 27%(31/115) en el GNA (p=0,9).
La prevalencia de los grupos sanguíneos maternos
(170 casos) se observa en la tabla 2. Los antecedentes de
riesgo perinatal conocidos en ambos grupos fueron la
placenta previa el 7% (6/85) en el GA mientras que en el
GNA en el 1,7%(2/115) p = 0,04, desprendimiento
normoplacentario en el 4,7% (4/85) en el GA y en el 0,8%
(1/115) en el GNA p =0,01, ruptura prematura de membranas,
diabetes, hipertensión arterial, toxemia se observó
en igual porcentaje en ambos grupos (Fig1). El antecedente
de isoinmunización por Rh se observó en 2
embarazadas en el GA (2,3%) y ninguno en el GNA, una
embarazada con antecedente de epilepsia en el GNA y
una con antecedente de lúes en el GA. Considerando el
total de antecedentes perinatales de riesgo, el 53%(45/
85) y el 60% (69/115) del GA y del GNA respectivamente
no reportaron antecedente alguno p= 0,39.
La terminación del parto fue similar en ambos grupos,
el 58%(49/85) en el GA nacieron por operación cesárea,
mientras que en el GNA el porcentaje fue de 61%
(70/115) p =0,75.
Analizando las características de los neonatos, no
hubo diferencias referentes al promedio de peso, el GA
tuvo 2553 ±880 g y el GNA 2694±790 g p =0,3. En el
GA el 51% (43/85) eran adecuados para la edad gestacional
(AEG), el 46% (39/85) eran pequeños (PEG) y el
3,5 %(3/85) eran grandes (GEG). En el GNA fue similar,
con 50% (57/115) AEG, 43% (50/115) PEG y 7% (8/
115) GEG p = 0,5. Tampoco hubo diferencias en el porcentaje
de prematuros, así en el GA fue de 56% (48/85) ,
y de 54% en el GNA p = 0,8. Sin embargo analizando al
grupo de prematuros con edad gestacional menor a 32
semanas (n =19) el 63% (12/19) pertenecían al GA y el
37% ( 7/19) al GNA, (p =0,09). La diferencia no fue
significativa, por el escaso número de neonatos. (Fig 2).
En cambio si hubo diferencias significativas entre los
pretérmino de muy bajo peso al nacer (1500 g. y menos).
En el grupo de prematuros con anemia el 41,6% eran de
muy bajo peso mientras que el grupo de prematuros sin
anemia el porcentaje fue del 22,5% p=0,032)(.Fig.3)
En ambos grupos hubo mayor porcentaje de sexo masculino
54% (46/85) en el GA y 57% (65/115) en el GNA
p =0,4.
En el GA el 27% (23/85) tuvieron Apgar al minuto
igual o inferior a 5, mientras que en el GNA fue del
15%(17/115) (p =0,04) (Fig 4). El promedio de
reticulocitos (realizado en 100 pacientes) fue de 3,9±2,5
en el GA y de 3,5± 2 en el GA p =0,8.
Del total de la población de neonatos estudiada,
algunos (n=16) se internaron sólo porque sus madres
presentaron alguna complicación en el post parto (hijos
de madres con toxemia) o por presentar riesgo de infección
ovular, posteriormente descartada durante la internación.
Estos pacientes no presentaron ninguna patología,
y la extracción de sangre para hemoglobina, fue indicada
por los jefes de sala para descartar infección en
algunos casos o buscando repercusión en el niño de problemas
maternos en otros. Esta población de recién nacidos
se presentó en el 1% en el GA(1/85) y en el 13% (15/
115) en el GNA p= 0,005.
En el GA el 99% (84/85) presentaron alguna patología,
frente al 87% (100/115) en el GNA p =0,005.
La enfermedad hemolítica, por isoinmunización,
como causa de anemia observamos en el 5% (4/85), en
dos casos se debió a isoinmunozación por RH y dos por
ABO. Un paciente del grupo Rh requirió
exanguinotrasfusión y uno del grupo ABO requirió
trasfusión de glóbulos rojos.





DISCUSIÓN
En el presente estudio se ha encontrado una prevalencia
elevada de anemia dentro de las 24 horas de vida,
aunque la población estaba constituida por neonatos que
necesitaron internación por alguna causa. Sólo un 6,5%
de la población estudiada eran asintomáticos y habían
ingresado por riesgo de presentar algún trastorno
metabólico, o por ser prematuro límite para observación.
Si bien no se ha encontrado una mayor prevalencia
de embarazos de alto riesgo en el grupo con anemia, debe
considerarse que muchos antecedentes perinatales de
riesgo podrían haberse pasado por alto, porque la mayoría
de las embarazadas tenían control prenatal nulo o insuficiente
y llegaron al hospital sólo para el momento
del parto. Estudios realizados en países subdesarrollados
como el nuestro, demuestran que las embarazadas
anémicas, tienen neonatos con hemoglobina y puntajesde Apgar inferiores comparando con las no anémicas.
Estos hallazgos se asociaron además a una mortalidad
perinatal y materna más elevadas (8). El último metaanálisis
realizado sobre la anemia en el embarazo y su
repercusión sobre el neonato, lo relacionó en forma significativa
con el parto prematuro y el bajo peso (9). En
este trabajo no ha podido obtener la Hb ni el hematocrito
de todas las madres antes del parto, sino en unos pocos
casos y por el número muy pequeño no los hemos
analizados, sin embargo tuvimos un caso de anemia materna
severa y el neonato también presentó anemia que
no requirió transfusión.
Aquellos antecedentes que conllevan mayor riesgo
de anemia como placenta previa y desprendimiento
normoplacentario entre otros, lo hemos encontrado en
porcentaje significativamente mayor en el grupo de neonatos
anémicos con respecto al grupo control. Es importante
destacar, con respecto a estas patologías, particularmente
la placenta previa, la importancia de un buen
control prenatal, como estrategia de prevención de morbilidad
perinatal. Es así como en el hospital donde se
realizó el presente estudio, la mayoría de los embarazos
con placenta previa, llegan ya con las complicaciones de ésta, es decir hemorragias y parto prematuro. Sin embargo
se ha demostrado que con un buen manejo prenatal
las complicaciones se reducen significativamente.
Es importante destacar aquí el interesante trabajo de
Droste y col, quienes realizaron un estudio comparando
los costos hospitalarios del manejo de la placenta previa
bajo un estricto protocolo, encontrándose una reducción
del 48% en gastos maternos (10,11).
Otro factor perinatal de riesgo de anemia conocido
es el embarazo gemelar. Hay reportes de una prevalencia
de anemia en uno de los productos hasta en un 4,7% de
los embarazos gemelares, la cual aumenta hasta en un
15% cuando son monocoriónicos. El gemelo dador es el
que presenta anemia y el receptor puede presentar además
de poliglobulia signos de insuficiencia cardiaca por
hipervolemia. Por otro lado en el embarazo gemelar la
ruptura uterina es más frecuente y causa de shock
hipovelémico materno y fetal (12,13). En este estudio no
se ha encontrado ningún caso de embarazo gemelar en la
población estudiada.
El tipo de nacimiento también se ha relacionado con
hematocrito más bajo en el período neonatal inmediato.
Desde hace más de 3 décadas se han reportado que los
neonatos nacidos por cesárea, tenían más posibilidades
de desarrollar anemia, por efecto de la gravedad sobre el
cordón umbilical. Más recientemente Lubetzky y col,
compararon el hematocrito en recién nacidos de término
sanos, que nacieron en cesárea electiva con aquellos
nacidos en parto vaginal y encontraron que el hematocrito
fue significativamente inferior en los neonatos nacidos
en cesárea (14,15). Nosotros no hemos encontrado
diferencias en el tipo de parto entre el grupo anémico y
no anémicos. En ambos grupos la mayoría nacieron por
cesárea.
En la población estudiada no se ha encontrado diferencias
en el peso y sexo de los recién nacidos de ambos
grupos. Generalmente los prematuros tienen niveles más
bajos de Hb (1) sin embargo nosotros no encontramos
diferencias, esto podría deberse al hecho que teníamos
un elevado porcentaje de prematuros límites (edad gestacional
entre 34 y 36 semanas). Al analizar separadamente
a los más inmaduros y de muy bajo peso las diferencias
fueron significativas.
Hemos encontrado diferencias significativas en cuanto
a la depresión al nacer en los grupos estudiados. Es
posible que la anemia sea la causa de una mayor necesidad
de reanimación en ese grupo.
La enfermedad hemolítica como causa de anemia lo
encontramos en porcentaje mayor a los reportados por la
literatura, esto teniendo en cuenta que el grupo Rh negativo
es muy bajo en nuestra población. Esto se explica
por un deficiente control prenatal por un lado y por el
otro al alto costo de la prevención de la isoinmunización
por Rh. (16)
La morbilidad en el grupo de anémicos fue significativamente
mayor y aunque no encontramos diferencias
significativas en los antecedentes perinatales en
ambos grupos, sin embargo, tenemos que considerar que
no hemos estudiado específicamente dos factores muy
importantes relacionados a anemia neonatal precoz como
son la trasfusión feto materna y el tiempo de clampaje
del cordón.
La transfusión feto materna es capaz de producir diferentes
grados de anemia en el neonato, desde una insidiosa
hasta una grave con shock hipovolémico. Una de
las maneras de diagnosticarla es realizando a la madre el
test de Kleihauer – Betke (hematíes fetales en la sangre
materna) o a través del dosaje de alfafetoproteínas a la
madre. (17-19)
Referente al tiempo de clampaje del cordón es interesante
hacer algunas consideraciones. Se considera tiempo
de clampaje normal cuando se realiza a los 20 segundos
del nacimiento y prolongado a los 30 segundos o
más. Se ha demostrado que un clampaje prolongado de
cordón produce una pequeña transfusión de la placenta
al feto. El resultado es que estos neonatos necesitaron
dos veces menos transfusiones en las primeras semanas
de vida comparando con aquellos con clampaje temprano.
Esto tiene una ventaja adicional en los países pobres,
porque se han reportado una disminución de la anemia
ferropénica, en los 2 primeros meses de vida. Los efectos
indeseables del clampaje prolongado como la
policitemia, hiperbilirrubinemia, se han observado en
porcentajes pequeños, que no superan las ventajas. En
los pretérminos no ha aumentado la prevalencia de hemorragia
intracraneana. El tiempo de clampaje prolongado
al parecer no tiene el mismo efecto cuando el nacimiento
se produce por cesárea. (20-22)
Sería interesante incluir en los programas de salud,el clampaje prolongado del cordón (30 seg o hasta que
deje de latir) como una manera de prevenir la anemia
por deficiencia de hierro.
CONCLUSIONES
Se ha encontrado un porcentaje alto de anemia en
las primeras 24 horas de vida, en recién nacidos internados
en el servicio de neonatología, no atribuible
a extracciones de sangre para laboratorio. En más de
la mitad de los casos no se ha detectado factores de
riesgo perinatales. El factor de riesgo perinatal asociado
significativamente con la anemia fue la placenta
previa.
La enfermedad hemolítica por isoinmunización (Rh
y ABO) como causa de anemia se ha encontrado en el 5%.
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