CONSENSO:
Infección Urinaria
Coordinación; Lascurain A., Troche A. Nefrología: Lascurain A., Troche A., Baez D., Florentín L., Infectología: Arbo A.Basualdo W., Lovera D., Canas M., Rolón R., Campuzano A., Imagen; Volpe J., Latterza C., Calvo M., Bacteriología: Perez H,. Urología: Arza H., Guggiari F., Asesor Extranjero: Exeni R.,
La ITU es motivo frecuente de consulta en la edad pediátrica con una incidencia variable según edad y sexo, siendo los que presentan mayor riesgo etario, los neonatos y lactantes.
DEFINICIONES
Estas dependen de diversos criterios como son la localización, criterios bacteriológicos, criterios clínicos, criterios según los resultados de exploraciones complementarias etc.
Los describimos a continuación:
* Infección urinaria: Cualquier infección bacteriana de la vejiga, los uréteres, o el sistema colector renal.
* Uretritis: Inflamación/ infección de la uretra sin infección vesical o renal.
* Cistitis: Infección de la vejiga y síntomas de micción imperiosa, disuria y polaquiuria.
* Infección parenquimatosa / pielonefritis aguda: Inflamación del parénquima renal y síntomas como hipertemia, dolor en flanco y otros signos sistémicos.
* Bacteriuria sintomática: Síntomas del tracto urinario superior o inferior y urocultivo con más de 10.000 UFC/ ml en cultivo puro, monomicrobiano, acompañado de leucocituria (5-10 leucocitos por campo de 400X en el sedimento urinario o 10-50 leucocitos x mm3 en orina entera observada en cámara de recuento).
* Bacteriuria asintomática: Urocultivo con número significativo de colonias, (más de 100.000 UFC/ml de un CONSENSO:
Infección Urinaria
Coordinación; Lascurain A., Troche A. Nefrología: Lascurain A., Troche A., Baez D., Florentín L., Infectología: Arbo A.Basualdo W., Lovera D., Canas M., Rolón R., Campuzano A., Imagen; Volpe J., Latterza C., Calvo M., Bacteriología: Perez H,. Urología: Arza H., Guggiari F., Asesor Extranjero: Exeni R., Comités de la SPP Comité de Nefrología e Infectología cultivo puro monomicrobiano en dos muestras sucesivas) sin síntomas.
* Bacteriuria complicada: Urocultivo con número significativo de colonias y anomalías urológicas asociadas (reflujo vésico-ureteral, uréter ectópico, uropatía obstructiva, vejiga neurogénica, cuerpo extraño, huésped inmunocomprometido, transplante renal).
* Infección urinaria complicada: Fiebre alta y un cuadro tóxico clínicamente. Vómitos persistentes. Deshidratación moderada o grave. Posibilidad de que los cuidadores no cumplan con las ordenes médicas.
* Infección urinaria no complicada: El niño aunque tiene fiebre, no parece estar demasiado enfermo. Puede ingerir líquidos y medicamentos, deshidratación mínima. Es predecible que los cuidadores cumplan las órdenes médicas.
* Infección urinaria recurrente: Se considera así la aparición de nuevos episodios de ITU. Puede presentarse de dos formas:
a)Recidivas o recaídas: se trata de la aparición de un nuevo episodio debido a la misma especie, biotipo, y serotipo correspondiente a un episodio previo.
b) Reinfección: corresponden a un nuevo episodio de ITU debido a otra especie o a biotipos y serotipos diferentes de la misma especie en relación a un episodio anterior. Ocurre con mayor frecuencia y está generalmente relacionada a anormalidades de las vías urinarias o errores en el tratamiento del episodio previo tales como elección inadecuada de Antibiótico o tiempo inadecuado de tratamiento.
EPIDEMIOLOGÍA
La prevalencia de las infecciones del tracto urinario (ITU) varía según edad y sexo. Entre los niños de 2 meses a 2 años de edad, con fiebre y sin foco evidente, es de aproximadamente
un 5% y en las niñas es del doble que en los varones (riesgo relativo 2,27). La frecuencia es 5 a 20 veces superior en niños no circuncidados.
El riesgo acumulativo de ITU sintomática en los primeros 11 años de vida puede ser estimado en alrededor del 1.1 % en el varón y 3% en la mujer.
Entre un 30 y 40% de los pacientes con ITU, presentan una malformación urinaria asociada (más frecuente cuanto menor es en edad y en varones).
La bacteriuria asintomática es también frecuente, particularmente en niñas, y se estima su incidencia en 1-2% entre los 6 y 16 años y con mayor frecuencia en pacientes que presentan infecciones recurrentes. Suele ser difícil su estimación pues los urocultivos se practican o por control o por estudios en poblaciones de niños aparentemente sanos.
Aproximadamente el 40% de los niños que han sufrido una ITU pueden padecer episodios recurrentes lo que por lo general obedece a alteraciones anatómicas y/o funcionales renales o de la vía urinaria. En un estudio retrospectivo de 135 casos de ITU efectuado por Lascurain A y col. en el Hospital Nacional, desde el año 1994-1998, presentado en el VI Congreso Paraguayo de Pediatría, constatamos que un 49% de los pacientes tuvieron recurrencia de su ITU. La ITU localizada en el riñón es la causa más frecuente de bacteriemia por bacilos gram negativos en pediatría.
PATOGENIA
La causa más frecuente es la ITU por E. coli (80 a 90%), también pueden encontrarse otros gérmenes como Klebsiella, Proteus, Staphylococcus saprophitycus. En pacientes con malformaciones o disfunción en el tracto urinario pueden contener otras bacterias como Enterococos, Pseudomonas, Staphylococcus aureus o epidermidis, Haemophillus influenzae y estreptococos.
Según las estadísticas obtenidas para el Cono Sur por el comité de Antibióticos de SLIPE, en ITU pediátricas provenientes de la comunidad, para lactantes y niños hasta 14 años, los gérmenes involucrados son los siguientes E.coli 89%;P. mirabilis 5%; K. Pneumoniae 3%; Enterecocos 2%; Otros <1%.
En un estudio del Hospital Nacional sobre 157 urocultivos desde el año 1994-1998, que fué realizado por Lascurain A. y col. presentado en el 8º Congreso Latinoamericano de Infectología Pediátrica, encontramos por orden de frecuencia los siguientes gérmenes: E.coli 60%, Klebsiella pneumoniae 17%, Proteus mirabilis 7%, Enterobacter 5% Enterococo 2.5%, Staphilococo au. 2.5% y 6% otros (str. Faecalis,Morganella morgani y Pseudomona).
En otro estudio efectuado en el laboratorio de Investigaciones del Instituto de Medicina Tropical, desde febrero de 1999 a junio 2002, sobre 61 urocultivos, se encontro por orden de frecuencia E. coli 75.4%, Klebsiella pneumoniae 10%, Proteus mirabilis 6.6%, Acinetobacter 3.2% ,Enterococo 3.2% Enterobacter 1.6%.La E.coli tiene mayor incidencia
tanto en niñas como en varones, aunque en éstos últimos se ven mayor cantidad de otros gérmenes participantes.
En nuestro medio hemos comprobado los mismos datos, con una mayor predominancia para K. pneumoniae y P. mirabilis en pacientes varones. En general las ITU se deben a bacterias que ascienden del periné, por la uretra hasta la vejiga. El área periuretral está normalmente colonizada por bacterias aerobias y anaerobias, que forman parte de la barrera de defensa normal contra los microorganismos patógenos. El primer paso para el desarrollo de una ITU es el disturbio entre la flora normal y la colonización por gérmenes gram negativos, principalmente E. coli. Estos cambios pueden ser inducidos por tratamientos antibióticos, sin embargo, en los primeros años de vida, el área periuretral generalmente contiene bacterias
del intestino que son parte de la flora natural de los niños a esta edad. Esta colonización empieza a disminuir alrededor del primer año de vida, y a partir de los 5 años, las enterobacterias y enterococos estan raramente presentes. La mayor susceptibilidad de las niñas a las ITU se explica por la diferencia del tamaño de la uretra: la uretra femenina, es
más corta, provee un acceso fácil a la vejiga.
Una vez contaminada la vejiga, la probabilidad de cistitis depende en gran parte de los hábitos miccionales del paciente. La micción frecuente y completa, es uno de los mecanismos para evitar la ITU. Los niños con malformaciones urinarias por obstrucción o con vaciamiento vesical incompleto, o los niños con vejiga neurogénica, tienen alto riesgo de tener ITU. La infección de la vía urinaria superior es facilitada por el reflujo vésicoureteral. La infección renal
crónica puede provocar daño permanente y la formación de cicatrices renales.
RECOLECCION DE LA MUESTRA DE ORINA
1. Lactantes y niños menores:
* Si un lactante menor de 2 años tiene fiebre de causa inexplicada y aparenta lo suficientemente enfermo como para necesitar una terapia antimicrobiana inmediata, debe tomarse una muestra de orina por cateterización vesical o punción suprapúbica.
* Si el estado clínico del paciente, determina que el mismo no requiere medicación antibiótica inmediata, lamuestra puede tomarse por métodos no invasivos (dos
muestras tomadas al acecho) No utilizar nunca bolsa
colectora pues tiene un 85% de posibilidad de
falsos positivos.
Técnica de la aspiración suprapúbica.
a) Dar de tomar líquidos al paciente media hora antes,
por lo menos.
b) Palpar la vejiga.
c) Con el niño en posición supina, previa asepsia, introducir
una aguja fina (Nº 22), en la línea media, a
1- 2 cm de la sínfisis del pubis. Aspirar con jeringa.
d) Debe ser tomado por personal entrenado.
Contraindicaciones de la punción suprapúbica:
a)Pacientes anúricos.
b)Vejiga no palpable.
c) Diátesis hemorrágica.
Complicaciones de la punción suprapúbica:
a) Macrohematuria: en 2% de los casos.
b) Microhematuria: es frecuente, por lo que este método
no es aconsejable para evaluar hematuria.
c) Penetración accidental del intestino: En general no
lleva a mayores problemas, excepto contaminación
de la muestra.
2. Niños Mayores: (Método no invasivo o al acecho)
a) Hacer beber al niño agua u otro líquido por lo menos
media hora antes.
b) Limpiar los genitales externos: en las mujeres separar
los labios mayores y en los varones retirar el prepucio,
lavar usando un jabón nuevo, compresas estériles,
y agua tibia previamente hervida. Lavar de delante
a atrás. Enjuagar con abundante agua tibia.
c) Recoger la orina en un recipiente estéril, desechando
la primera parte de la micción.
d) Como la orina es de por sí un buen medio de cultivo,
todas las muestras deben analizarse en el laboratorio
en las 2 horas siguientes a su recogida. Si se recoge
en la casa trasladar en termo refrigerado.
e) Siempre que sea posible, es preferible la 1º orina de
la mañana.
La solicitud de orina debe acompañar:
Nombre completo del paciente, edad, procedencia,
si hay sospecha de anomalías o si ya se
diagnosticaron, método de recolección de la
muestra, y si toma o tomó antibióticos u otra
medicación.
CUADRO CLINICO
En el período neonatal las infecciones urinarias se pueden
presentar con síntomas inespecíficos como fiebre, trastorno
de la alimentación, ictericia, hipotermia, vómitos,
diarreas, convulsiones, irritabilidad o retardo de crecimiento.
En lactantes, a los síntomas mencionados se agregan orina
de olor más intenso o turbia, hematuria, polaquiuria, disuria.
Sin embargo no es raro que estos síntomas estén ausentes.
En niños preescolares se pueden observar dolores abdominales
o suprapúbico, polaquiuria, disuria, micción imperiosa
o enuresis.
DIAGNÓSTICO
1. Interpretación del análisis de orina simple:
El análisis de orina no puede sustituir al urocultivo para
documentar la presencia de ITU, pero puede ser válido para
seleccionar individuos que requieren un tratamiento inmediato,
en espera del mismo.
De los componentes del análisis de orina, los elementos
más importantes son el test de Esterasa leucocitaria, el test
de nitritos y la presencia de 5 leucocitos por campo de gra
aumento o bacterias presentes en el gram. Todos estos elementos
son sugestivos pero no diagnósticos.


EXPLORACIONES COMPLEMENTARIAS
Todo niño que presentó una infección urinaria debe ser
estudiado, utilizando el método de diagnóstico por imagen
más adecuado, por ello es indispensable conocer la utilidad
de cada uno de ellos, para no superponer u obviar lo que se
necesita. Todo niño con infección urinaria, independientemente
de sexo y edad debe ser evaluado con ecografía renalvesical
pre y posmiccional y cistouretrogragía miccional
seriada (CUMS convencional), y después valorar si hay
secuelas parenquimatosas con la Gammagrafía DMSA. A
continuación describiremos los estudios por orden de
realización:
El primer estudio a efectuar es una ECOGRAFIA RENAL
Y VESICAL CON MEDICION DE RESIDUO POSTMICCIONAL:
Puede hacerse desde el primer momento de
la detección de la ITU. La ecografía sobretodo en manos
expertas es un método no invasivo muy conveniente, que
nos brinda mucha información. Es muy útil para precisar
número, ubicación, posición, forma y tamaño de ambos riñones
así como alteraciones ecoestructurales. En algunos
niños con pielonefritis aguda se puede encontrar aumento
focal o difuso del parenquima renal y es útil para determinar
su volumen. Da información anatómica de las estructuras
retroperitoneales e intraabdominales. Ayuda a precisar
obstrucciones y abcesos. Detecta dilataciones del tracto
urinario superior (hidronefrosis), cálculos en riñón, uréter
y vejiga, y dilataciones ureterales o vesicales. Da también
información sobre la situación, tamaño y forma de la vejiga,
el espesor de sus paredes y la existencia de residuo vesical,
divertículos o ureteroceles.
Tiene gran utilidad para el examen periódico de niños
con vejiga neurógena y riesgo de deterioro del riñón o de
las vías urinarias. Tiene sus limitaciones en que pueden
pasar desapercibidas pequeñas dilataciones pielocaliciales
o ureterales, no descarta el reflujo vesico ureteral ( RVU),
y es poco sensible para los focos de pielonefritis aguda
(PNA) y cicatrices. Debe practicarse con carácter urgente
en caso de shock séptico, insuficiencia renal aguda, dolor
cólico, hematuria franca, presencia de masa renal o persistencia
de fiebre a partir del tercer día de tratamiento antibiótico
activo frente al microorganismo aislado.
El segundo estudio a efectuar es la CISTOURETROGRAFIA
MICCIONAL SERIADA CONVENCIONAL, se
puede efectuar a partir de la 2º semana después de la curación
de la ITU, es un método que a pesar de su invasividad,
no ha podido ser reemplazado ya que es el único que brinda
información certera acerca de la anatomía de la uretra, vejiga
y el árbol urinario superior mostrando la dilatación del uréter
y sistema colector en caso de RVU.
Los grados de severidad están reconocidos designándose
del I-V basándose en la Clasificación del International
Reflux Study Committe 1981, en donde se estudia la extensión
del reflujo que se asocia a la dilatación del uréter,
de la pelvis y cálices. Es importante notar que en algunos
estudios el RVU puede hallarse en más del 50% de los
pacientes con IU menores de 1 año. El grado de reflujo es
importante pues tiene mayor riesgo de daño renal cuanto
más alto sea el RVU pues éstos tienen de 4-6 veces más
cicatrices renales que los de bajo grado, y de 8-10 veces
más que los que no tienen reflujo. Hay que tener en cuenta
que la CUMS es un método dinámico, que depende en
mucho de la destreza del operador. Idealmente hay que
hacerlo con el paciente alerta pues es un estudio dinámicofuncional.
El tercer estudio es el GAMMAGRAFIA RENAL, es
un estudio estático. Utilizando el ácido dimercaptosuccínico
(DMSA), como vehículo de la sustancia radioactiva es
el Tecnecio 99m, el túbulo proximal lo fija en un 90% y se
excreta el resto por orina. Las imágenes muestran la masa
cortical funcionante, por concentración en el túbulo proximal
y el asa de Henle. Confirma los riñones únicos, determina
forma, simetría y posición. Especialmente muestra
las cicatrices renales, anomalías renales focales. Puede usarse
durante la IU señalando zonas de hipocaptación en la
fase aguda, pero a partir de los 3-4 meses de la infección
demuestra las cicatrices renales. En recién nacidos tiene
valor a partir de las 12 semanas de vida.
Otros estudios que pueden ser indicados son:
El RENOGRAMA ISOTOPICO, es un estudio dinámico
que puede ser indicado cuando se sospecha una obstrucción
y en la evaluación de una posible indicación quirúrgica
(extirpación de un riñón no funcionante) en caso de confirmarse la misma. Mide la función diferencial (aporta el
porcentaje de función de ambos riñones). Su información
supera a la dada en la urografía endovenosa, con menores
riesgos y dosis de radiación. Se utiliza el ácido dietiltiaminínico
pentacetato (DTPA) o la mercaptoacetiltriglicina(
MAG3) como vehículo del Tc 99.
Se excretan por el filtrado glomerular. El estudio consta
de tres fases: la primera durante los primeros 10 segundos
refleja el flujo sanguíneo renal; la segunda es de aclaramiento,
es el paso del trazador por el riñón reflejando la
filtración glomerular, la tercera es la excretora en la que
puede administrarse la furosemida, si la curva de respuesta
al diurético es baja implica una obstrucción orgánica, debiendo
evaluarse los falsos positivos debidos a la disminución
de la función renal, una dilatación extrema del árbol
urinario o la vejiga llena.
La CISTOURETROGRAFÍA MICCIONAL RADIOISOTÓPICA
brinda poca información de los detalles anatómicos.
Tiene la ventaja de la baja dosis de radiación. Se
recomienda como estudio para el control del RVU, control
postoperatorio.
La UROGRAFÍA ENDOVENOSA se reserva para los
casos de estudios prequirúrgicos si se precisan mayores
detalles anatómicos como en aquéllos con doble sistema
colector, presencia de litiasis o cuando los otro métodos no
clarifican el diagnóstico.
Los estudios URODINÁMICOS deben ser solicitados
ante la presencia de síntomas de disfunción vesical como
es la urgencia miccional, la enuresis y la incontinencia o la
micción infrecuente. También es útil ante el hallazgo en la
CUMS, de las alteraciones en el vaciado vesical, irregularidades
de las pared vesical, elongación de la vejiga y relleno
de la uretra posterior. La inestabilidad vesical y la
disinergia vesico esfinteriana pueden ser causa de infecciones
recurrentes y también RVU y divertículo vesical.
Las imágenes de RESONANCIA MAGNÉTICA se están
comenzando a utilizar para el estudio de hidronefrosis
y también para la visualización de los detalles anatómicos
de la diferenciación corticomedular y las cicatrices en el
parenquima así como los adelgazamientos de la corteza renal.
La RM puede llegar a ser a la larga un método sustitutivo
pues puede estimar la función renal diferencial y tiene
posibilidad de ver vaciado e incluso reflujo vesicoureteral.
Tiene el inconveniente del alto costo y la necesidad de sedación.
TRATAMIENTO
El tratamiento debe ser iniciado precozmente. Ante un
cuadro clínico compatible, sedimento sugestivo y tomada
la muestra para urocultivo, no debe esperarse el resultado
ya que el tiempo de permanencia de los gérmenes es directamente
proporcional al daño irreparable renal en el parenquima
(cicatrices, hipertensión arterial e insuficiencia renal
crónica).
El objetivo del tratamiento antibiótico es entre otros aliviar
los síntomas agudos, evitar o minimizar el daño del
parénquima renal y prevenir las infecciones recurrentes.
La indicación del antibiótico previo al resultado del urocultivo,
tiene que tener en cuenta la resistencia bacteriana,
según los reportes locales y no los internacionales, especialmente
en niños que ya están en quimioprofilaxis.
El ingreso del niño está indicado en el paciente recién
nacido, en el lactante con vómitos o en pacientes en mal
estado general que necesiten medicación parenteral y con
riesgo potencial de sepsis.
Considerando el grupo etario y la localización, describiremos
los antibióticos que han demostrado mayor efectividad:
Neonatos y menores de 3 meses:
Las infecciones urinarias altas se han demostrado preponderantes
en éste grupo etario, con una probabilidad del
30% para neonatos y del 18% para lactantes de que ocurra
concomitantemente con una bacteriemia. Durante su ingreso
debe descartarse foco meningeo y tomar muestras para
hemocultivos y urocultivos antes de iniciar el tratamiento.
Los gérmenes más frecuentes son los Estreptococos beta
hemolíticos del grupo B, Listeria spp o enterococos por ello
es conveniente el uso parenteral de AMPICILINA100-200
mg /kg/día + GENTAMICINA 5-7.5mg/Kg/día/24h (1ªopción)
o AMPICILINA + CEFOTAXIMA 150-200mg/Kg/
día/6-8hs(2ª opción).
La administración de aminoglucósidos en dosis única
diaria se ha mostrado efectiva y segura en estudios preliminares,
con similares o menos efectos tóxicos que el esquema
convencional de fraccionar la dosis diaria en 2-3 dosis.
En niños mayores de siete días puede usarse en lugar de
cefotaxima, CEFTRIAXONA 50-75/Kg/día/12hs, (dosis
para infecciones moderadas y sin compromiso meningeo).
En el paciente >30 días estos esquemas se mantendrán por
48- 72 horas pudiendo pasar a vía oral si presentan hemocultivo
negativo al ingreso, desaparición de la sintomatología
clínica y la negativización del urocultivo efectuado a
las 24 horas del tratamiento. Los antibióticos por vía oral
en esta etapa debe tener en consideración la situación actual
de la resistencia de los patógenos urinarios en nuestro
país.
En un estudio realizado en el Hospital Nacional desde
1994-1998 sobre 157 urocultivos las tasas de resistencia
para E. Coli fueron para cefazolina 28.5%, Cotrimoxazol
62%, Betalactámicos 60%, Ac.Nalidíxico 17.5%, Nitrofurantoína
22%. En otro estudio realizado en el Instituto de
Medicina Tropical desde febrero de 1999 a octubre del 2000,
se dispusieron de datos de sensibilidad del 26 cepas de E.
coli causantes de infección urinaria. La tasa de resistencia
a cefazolina fue del 30%, a cotrimoxazol del 50%, a amoxilina/
clavulanato del 50%, y a amoxicilina/sulbactam del
27%; en cambio las tasas de sensibilidad del E.coli a acidonalidíxico, nitrofurantoína, cefuroxima y cefixima fueron
superiores al 95%. Acido nalidíxico y nitrofurantoína no
son opciones para el tratamiento de la infección urinaria en
este grupo etario por motivos de efectos adversos probables
y principalmente por razones farmacodinámicas (escasa
concentración en el parénquima renal). Algunos expertos
consideran que para la selección de la antibioticoterapia en
infección urinaria los puntos de corte de discriminación de
si una cepa es sensible o resistente al antibiótico deberían
depender de los niveles que el antibiótico alcanza a nivel
urinario, y no de los niveles séricos ni lo eventualmente
alcanzable a nivel del parénquima renal. Uno de los pocos
estudios referidos al respecto solo incluyó pacientes de mas
de 3 años, grupo etario en el que la infección urinaria no
tiene los mismos riesgos que el primer año de vida (Arch
Latin Nefr Pedi 2001; 1:17).
Esta opinión no es compartida por otros grupos, no existiendo
suficientes estudios hechos por diferentes grupos que
validen la primera opinión. Debería tenerse en cuenta que
en niños <3 años (y principalmente en los <2 años) existe
elevada posibilidad de compromiso renal, por lo que existe
hasta el momento el concepto mayoritario de que los antibióticos
a ser utilizados en el tratamiento de la infección
urinaria del niño menor deberían ser aquellos que predeciblemente
alcanzen un cociente de inhibición (radio entre
concentración del antibiótico en el foco de infección y la
concentración inhibitoria mínima) de por lo menos 8-10
veces frente a un patógeno determinado. Un estudio reciente
(Clin Infect Dis 2002; mayo) realizado incluso en adultos
(con mucho menor riesgo de cicatrización y compromiso
renal que la edad pediátrica) muestra que el principal predictor
de fracaso terapéutico en el tratamiento de infecciòn
urinaria fue la situación de sensibilidad del microorganismo
al antibiòtico con los niveles de corte de sensibilidad
determinados en forma habitual. De ahí que a falta de mayores
estudios, se debería tener como opción válida para el
tratamiento oral en infección urinaria , aquellos antibióticos
que en la experiencia local para la E. coli, con mucho el
principal causante de infección urinaria en nuestro país, ha
demostrado susceptibilidad, y que alcanzan buena concentración
tanto a nivel del parénquima renal como a nivel sérico
como CEFIXIMA 8 mg/kp/día o CEFUROXIMA 30
mg/kp/día. En caso que el microrganismo resultare sensible
a antibióticos de menor costo como cefalexina o amoxicilina
mas inhibidor de betalactamasa, se pudieran optar
por los mismos. Se recomienda su uso hasta completar al
menos 10 días de tratamiento.
Mayores de 3 meses hasta los 2 años o varones de
cualquier edad con sospecha de pielonefritis:
En el paciente con síntomas de toxicidad sistémica, se
iniciaría el tratamiento por vía parenteral (ceftriaxona o un
aminoglucósido), pero si el paciente esta clínicamente estable,
sin síntomas de toxicidad y tolera la vía oral, se puede
iniciar el tratamiento por vía oral con un antibiótico cuyo
cociente de inhibición sea >8 para los patógenos eventuales,
y que la experiencia local muestre predeciblemente una
probabilidad de susceptibilidad >90%.
Estas condiciones las reúne CEFIXIMA con una dosis
inicial de 16 mg/kp/día/12 horas el primer día y luego 8
mg/kp/día en una dosis. Una opción alternativa podría ser
CEFUROXIMA 30 mg/kp/día/12 horas. Si los estudios de
sensibilidad demuestran que el germen en cuestión es sensible
a COTRIMOXAZOL 10 mg/kp/día /12 horas siempre
a partir del 4º mes de vida, amoxicilina mas inhibidor
de betalactamasa 50 mg/kp/día/8 horas por amoxicilina , o
una cefalosporina de 1er. generación CEFALEXINA a 50
mg/kg /día /6 horas CEFADROXILO, 30 mg/kp/día/12
horas , pudiera continuarse con alguno de estos antibióticos
con lo que se restringe el espectro antimicrobiano y se
preserva de la presión antibiótica sobre la flora microbiólogica.
Nitrofurantoína puede administrarse a partir del tercer
mes de vida y debe tenerse en cuenta que provoca irritabilidad
gástrica y el acido nalidíxico puede administrarse
a partir del año de vida por provocar alteraciones neurológicas.
El tratamiento de la infección urinaria en este grupo
etario debe ser de por lo menos 10 días a 14 días, y no
menor de 7 días.
Niñas mayores de 2 años con posibilidad de IU alta:
La elección de la antibioticoterapia dependería si existieran
sintomas o signos clínicos y/o laboratoriales que
orienten a una infección urinaria alta. En este caso, lo mencionado
en el párrafo precedente se aplica en su totalidad.
En caso contrario, infección urinaria baja o cistitis (ya que
en este grupo etario resulta menor la incidencia de compromiso
del parénquima renal en infección urinaria y cuando
ello sucede es igualmente menor la frecuencia de cicatriz
renal), puede optarse por una cefalosporina de 1ra. generación
por vía oral como CEFALEXINA y CEFADROXILO,
o AMOXICILINA+SULBACTAM O CLAVULANICO
a dosis máximas, y NITROFURANTOÍNA.
Tanto la ampicilina, amoxicilina o trimetoprima-sulfametoxazol
presentan una resistencia bacteriana que supera
el 30% a niveles urinarios y séricos en América Latina, por
lo que sería adecuado utilizarlos después del resultado del
antibiograma. Aún en el caso de tener resistencia en el antibiograma,
si se tiene buena respuesta clínica, se aconseja
no discontinuar el tratamiento.
Niñas mayores de 5 años con signos claros de Cistitis:
Se puede efectuar tratamiento con aminopenicilina + IBL,
como por ejemplo AMOXICILINA-SULBACTAM 50 mg/
Kg/día. El tiempo de tratamiento en estos casos es de 5 a 7
días.
CONSENSO: Infección Urinaria
Infección urinaria recurrente:
Si tiene estudios radiológicos normales se aconseja quimioprofilaxis
por 6 meses, en dosis nocturna, con repetición
de la CUMS si continúan las infecciones. En pacientes
con RVU, u otras uropatías se utiliza también la quimioprofilaxis.
En nuestro medio se aconseja NITROFURANTOÍNA
2 mg/Kg/día, CEFALEXINA 25 mg/Kg/día,
o CEFADROXILO 15 mg/Kg/día No se recomienda el uso
de Trimetoprim-sulfametoxazol, no sólo por incurrir en
cepas resistentes, sino también debido a la necesidad de
preservarlo con buena sensibilidad para infecciones pediátricas
respiratorias. Es uno de los mayores agentes selectores
de cepas resistentes a beta lactámicos, macrólidos, azálidos
y clindamicina en neumococos, es por ello que no se
indica dosis bajas por tiempo prolongado. En nuestro medio
encontramos en el estudio del Hospital Nacional que
para E.Coli éste antibiótico es resistente en un 61%, a K
pneumoniae un 47.5%por lo que tampoco lo recomendamos
como tratamiento profiláctico.
Se deben también dar recomendaciones sobre cómo corregir
la constipación , evitar la retención de orina con micciones
frecuentes, tratar las infecciones vulvares y vaginales
sobre todo las provocadas por las oxiuriasis.
La bacteriuria asintomática:
Exige un control estricto, con un buen interrogatorio,
exámenes complementarios exhaustivos para asegurarse de
su carácter “asintomático”, y no requiere tratamiento. Se
exceptúan los niños con inmunodeficiencias.
CONTROL EVOLUTIVO
En pacientes sin uropatías, se aconseja efectuar el urocultivo
al finalizar el tratamiento antimicrobiano, dejando
profilaxis hasta efectuar la CUMS. Posteriormente se efectúan
urocultivos mensuales durante los primeros tres meses
y bimensual durante un año. Dar nociones de alerta para
que se controlen en presencia de cuadros semejantes sin
etiología definida.
En niños con quimioprofilaxis, control mensual intratratamiento
hasta la corrección de la uropatía.